Enciendes el móvil y te pones un pódcast mientras vas hacia clase, comentan el partido del sábado. A la hora del desayuno os discutís con el grupo por un penal no pitado. En el transporte público, de vuelta a casa, no puedes evitar abrir el Fantasy: vuelves a ser el segundo por la cola… Ya les vale, te has quedado sin tu mejor jugador. Pero entonces piensas: “no pasa nada, hoy por suerte hay partido de Champions”. Por la tarde entrenas con el equipo y tienes que aguantar unas cuantas bromas por tus pronósticos de ayer. Te duchas y sales rápidamente hacia casa. A las 21:00 h hay partido y lo retransmiten por una plataforma de pago, ya hace un año que con tu hermana y tus padres decidisteis pagar tarifa Premium, al final no es tan caro y te ahorras tener que buscar los partidos en webs que no se cargan y su legalidad es más que dudosa. Es un regalo por toda la familia, ¡que si una cosa une es el fútbol!
A las 21:00 h ya estáis toda la familia cenando y pendientes del resultado. Tu hermana te pica diciendo que te volverás a comer los mocos con el Fantasy, tu padre mete cucharada, él también ha cambiado a última hora algún jugador. El partido empieza muy fuerte y en el minuto 10 estalláis a gritos, primer gol de lo que acabará siendo un emocionante 4-0.
Vas a dormir y es verdad que no es fácil coger el sueño, así que continúas pendiente del móvil. Qué partidazo… Sigues las entrevistas y escuchas el programa postpartido. Abres Instagram y lo primero que te sale es un anuncio para apostar la próxima jornada. Entras al enlace para consultar los mercados y piensas “uf, si hoy hubiera puesto un poco de pasta lo habría clavado”. ¿Quizás el siguiente día de partido?

Escuchar pódcasts de los temas que nos gustan es muy habitual
Cuando somos personas seguidoras de un deporte y de un equipo, nos vinculamos emocionalmente y nos acabamos convirtiendo en un tipo de persona experta. Esta idea se explota desde las casas de apuestas, haciéndonos creer que incluso tenemos la capacidad de pronosticar un resultado y, por lo tanto, de ganar dinero fácilmente.
Pero esto no es nada más que una ilusión (o una mentira). Nadie tiene la capacidad de pronosticar un resultado y mucho menos de forma específica (quién marca, cuándo, cómo, etc.).
Sobre apuestas, hemos hablado en varias ocasiones, os compartimos la serie empezada con este post.
Hoy, nos queríamos fijar en como las casas de apuestas han ido generando, cada vez más relación con el negocio de los deportes con equipos profesionales. Tanto los equipos profesionales de, por ejemplo, el fútbol, como las casas de apuestas, buscan la vinculación emocional de los seguidores y seguidoras para incrementar el negocio y los beneficios.
En el caso de las casas de apuestas, su objetivo de los últimos años ha estado claro: normalizar el hecho de apostar como una práctica de ocio más, sin que la gente se fije en los riesgos.
Para conseguirlo, buscan que el entramado empresarial y publicitario con el cual trabajan (plataformas de contenido deportivo, pódcast, publicidad en las redes sociales, aplicaciones especializadas…) no parezca precisamente lo que es: un entramado empresarial que solo busca enriquecer unos pocos.
De hecho, cada vez más, es la publicidad y el contenido de apuestas el que busca a las personas jóvenes porque participen, y no tanto al revés. ¿Pero a quien buscan más? Pues a personas jóvenes, concretamente chicos a quién poder vender la idea que de forma sencilla pueden mejorar su situación social y económica. Las empresas explotan toda nuestra información y seleccionan qué publicidad llega a quién. Lo hacen a través de algoritmos y tienen unos objetivos muy claros. Además, a menudo este tipo de publicidad no tiene que ver solo con las apuestas sino también con inversiones, criptomonedas, negocios a través de internet… Estos anuncios pueden llegar a menores de edad, aunque teóricamente la normativa europea tendría que evitar que esto pasara. Todo esto que os compartimos está muy documentado en este estudio reciente, hecho por investigadoras de la Universitat Pompeu Fabra.
Visto con un poco de perspectiva es fácil identificar que estos mensajes que prometen ganar dinero de forma rápida están construidos con mentiras, y que esconden muchos riesgos. Pero para verlo claro, hay que coger un poco de distancia, también de aquello que más nos gusta, aunque seamos grandes forofos.

Ser apassionados de un deporte nos crea la sensación de estar más cerca de predecir un resultado totalmente azaroso

