¿Quizás últimamente has oído las siglas NSP o el término “nuevas sustancias psicoactivas”, pero sin tener demasiado claro a qué se refiere? ¿Quizás hay gente en tu entorno que te ha hablado de la mefedrona o del 3 MMC? ¿Quizás has oído que hay quien compra drogas legales en la red, con siglas y nombres muy difíciles de recordar?

Hoy os compartiremos algunas informaciones generales en torno a las NPS para entrar en calor y despejar dudas y, próximamente, os compartiremos información más detallada de las NSP de las que más se habla últimamente, como las catinonas (como la mefedrona o el 3 MMC) o los cannabinoides sintéticos.

Las NPS, también conocidas como drogas emergentes, son un conjunto muy diverso de sustancias psicoactivas, creadas con fines y efectos variados, algunas ya bien conocidas y otras todavía desconocidas, que se incorporan al mercado de sustancias, por sí mismas o incluso como adulterados de otras más clásicas, y que en muchos casos.

¿Qué son las nuevas sustancias psicoactivas?

Se consideran Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP) aquellas sustancias, en forma pura o en preparación, que no están incluidas en los convenios internacionales de control de drogas (que son de 1961 y 1971), pero que pueden comportar riesgos, para la salud pública o sociales, similares a los de estas sustancias y que tienen una utilidad terapéutica limitada.

De forma general, se producen a partir de generar pequeñas modificaciones en la estructura química de sustancias controladas para eludir las regulaciones.

Debemos tener muy claro que no se trata siempre de sustancias nuevas en sí. La ketamina o el GHB se consideran NPS y llevan muchos años presentes en nuestro contexto. Lo mismo ocurre con la mefedrona, que está presente desde los años 2000 (y fue sintetizada por primera vez en 1929). Se dice que son nuevas porque son de reciente aparición en el escenario de consumo o porque su escala de distribución se amplía.

Desde su aparición han sido conocidas con diferentes términos, como «drogas de diseño», «legal highs», «herbal highs» o incluso sales de baño, a menudo refiriéndose a distintos grupos de las NPS. Son nombres que generalmente se han utilizado para su presentación como alternativas legales a las drogas reguladas.

 

Noves substàncies psicoactives; substància blanca en format de pols dins de dos pots de vidre.

 

¿Como se clasifican las nuevas sustancias psicoactivas?

Aunque estamos hablando de más de 1000 sustancias, clasificarlas y agruparlas no es tarea sencilla. Una forma muy útil de clasificarlas es según los efectos que producen (cuya descripción se puede consultar en este artículo). De forma general, las NSP se clasifican en seis categorías:

  • Estimulantes. En muchos casos, buscan imitar los efectos de drogas tradicionales como la anfetamina, la cocaína, el éxtasis (MDMA) y la metanfetamina.
  • Sedantes/hipnóticos. Buscan imitar los efectos de sustancias bajo control internacional como las benzodiacepinas diazepam y alprazolam.
  • Opioides sintéticos. Sobre todo, derivados del fentanilo.
  • Cannabinoides sintéticos o SCRA (Agonistas de los receptores de cannabinoides sintéticos). Producen efectos similares a los del delta 9-tetrahidrocannabinol (THC), componente psicoactivo del cannabis.
  • Disciativas.
  • Alucinógenos clásicos o psicodélicas. Producen alucinaciones, pero también pueden tener actividad estimulante residual. Buscan imitar los efectos de las sustancias bajo control internacional, tales como 2C-B, LSD y DMT.

 

También podemos clasificar las drogas emergentes en nueve grupos, basados ​​en sus similitudes estructurales químicas, específicamente: Aminoindanes, Sustancias similares a Ketamina y Fenciclidina, Cannabinoides Sintéticos, Catinonas Sintéticas, Feniletilaminas, Triptaminas, Piperacinas, Sustancias derivadas de plantas y Otras (miscelánea).

¿Son legales?

Una de las características que más destaca de estas sustancias es su alegalidad. Según la definición que hemos visto antes, dado que generalmente no están incluidas en las listas de sustancias psicotrópicas o estupefacientes internacionales, no son ilegales.

Sin embargo, este estatus puede caviar mucho según la sustancia de la que estemos hablado, así como del país; en España es posible fiscalizar sustancias con mecanismos “relativamente” sencillos (una orden ministerial) y muchas de las consideradas NPS (aquellas que se han consolidado y perduran en el mercado), como la mefedrona, el 2C-B o el GHB, están actualmente fiscalizadas.

Para que nos entendamos, la fiscalización es el conjunto de medidas legales, administrativas y técnicas que se aplican para controlar la producción, distribución, comercialización, posesión y uso de sustancias psicoactivas.

Por otra parte, existen una serie de NSP que tienen una vida más corta y desaparecen rápido del mercado o no se llegan a fiscalizar. Hay infinidad de motivos que afectan a este mercado en constante evolución: puede depender de la demanda, la disponibilidad de los precursores químicos, la vigilancia gubernamental a su alrededor entre otros. Se trata, por poner un ejemplo, de sustancias que han sido modificadas ligeramente en su estructura molecular a partir de otra sustancia para esquivar los controles y, que una vez detectadas, se dejan de hacer y se busca crear alguna otra similar.

 

Test per a diverses substàncies, que no inclouen les noves substàncies psicoactives.

¿Y qué riesgos tienen?

Uno de los problemas de las sustancias de reciente creación o consumo minoritario es que, a menudo, los riesgos se desconocen hasta que muchas personas están expuestas, una vez aparecían consecuencias negativas evidentes.

Así, podemos enumerar algunos riesgos generales de las NSP, sin adentrarnos ni siquiera en los efectos específicos de las distintas sustancias. Deberíamos tener en cuenta que:

  • Existe una gran falta de información y, en general, pocos conocimientos sobre las sustancias emergentes, en todos sus aspectos, y especialmente aquellas que son de reciente creación. Esto afecta a todos los niveles, por ejemplo, en su uso, la incertidumbre en la dosis necesaria o los impactos de la redosificación.
  • La forma en que se consumen o sus patrones de consumo, pueden acarrear, también, riesgos añadidos. Si estas sustancias se consumen mezcladas con otras, dependiendo de la edad de quien las consume, la afectación a posibles condiciones de salud, etc.
  • Su papel y promoción como “sustitutivo” legal de otras sustancias abre la posibilidad a realizar pautas de consumo tomando de referencia estas otras, y no un propio patrón de consumo.
  • El desconocimiento de una sustancia hace que las estrategias de venta deban ser más “creativas”; hay más posibilidades de que se venda de forma engañosa (por ejemplo, como si fuera otra) o esté presente como adulterante en otra sustancia, todo ello sin que quien consume tenga conocimiento, necesariamente.
  • Las condiciones de elaboración o condiciones higiénico-sanitarias en las que se elaboran estas sustancias (y en muchos casos, también las más clásicas) suelen ser muy deficientes.

 

Los riesgos se agravan en los mercados no regulados, especialmente. Debemos tener en cuenta que la globalización de las cadenas de suministro, hechas para facilitar la fabricación, venta y consumo internacional, pueden aumentar las problemáticas, a partir de fenómenos como etiquetado incorrecto, ventas engañosas, contaminaciones o diluciones con sustancias tóxicas, etc.

Resumiendo

Hay muchas ideas asociadas a las NSP que nos juegan en contra. La sensación de novedad que nos propone su nombre, la idea de estar probando cosas exclusivas que poca gente conoce, la percepción de seguridad que se intenta transmitir en relación con su creación en laboratorios o investigación, la idea de alternativa legal a otras drogas, etc. son elementos que pueden distorsionarnos la percepción de estas drogas emergentes y hacernos bajar la guardia.

Si alguien decidiera consumirlas, hay que tener en cuenta las recomendaciones que damos habitualmente para reducir los riesgos: informarse, analizar la sustancia, empezar con una dosis test y no hacer mezclas.

No debemos olvidar que se trata de un conjunto enorme de sustancias, con efectos muy distintos, recorridos muy diversos e impactos que se desconocen. Que no nos despisten las lucecitas o las lentejuelas, ni las larguísimas fórmulas químicas o los nombres inventados por la prensa sensacionalista.