Si se te ha pasado por la cabeza reducir el consumo de porros, es muy probable que su consumo te esté afectando de algún modo. Quizás ves que estás demasiado pendiente y eso te preocupa, o te das cuenta de que sus efectos te van pesando en el día a día y te generan algo de malestar. Es un pensamiento que viene a menudo, pero ¿te cuesta darle un espacio mental porque no sabes por dónde empezar?

 

Una buena idea

No todos los consumos son igual pero, como sabemos, los porros pueden interferir en nuestro día a día. Es muy posible que esta interferencia vaya aumentando casi sin que nos demos cuenta, o sin que nos parezca un problema. Hasta que de repente, lo es.

Como también sabemos, es una dinámica habitual. La tolerancia al cannabis hace que cada vez necesitemos más cantidad para tener las mismas sensaciones que teníamos en el “principio”. Así, se aumenta progresivamente el consumo para mantener la misma sensación, hasta que el consumo ha aumentado mucho y se ha convertido en un hábito. Esto puede llevar a una persona a tener la sensación de estar “todo el día fumada” y no notar ninguna especial satisfacción en el consumo puntual.

Si fumar nos hace dejar de hacer otras cosas que quisiéramos, no estar al 100% en situaciones en las que nos gustaría estar o ya nos cuesta imaginar un día sin fumar… (o una fiesta, o el fin de semana, o una conversación delicada, o una situación estresante). Si nos pasan cosas similares que nos hacen sentir mal, ¡fantástico que nos planteamos reducir consumo!

 

Ma subjectant un porro encès

Algunas propuestas para reducir el consuom de porros

Sea como fuere, aquí van algunas propuestas para reducir el consumo de puerros. Evidentemente no son todas las que se pueden probar, ni a todo el mundo le funcionarán igual, ¡pero por algún sitio tenemos que empezar!

“Mi” consumo

  • Retrasa al máximo el primer porro del día. Sea lo habitual por la mañana o por la tarde, cuanto más tarde, mejor.
  • Pon menos cantidad (de marihuana, de hachís) en los porros. ¡Pero no te fumes dos para compensar!
  • Fuma más despacio. Está bien recordar que un porro no es un cigarrillo; se puede apagar, puedo tomarme mi tiempo… ¿Qué prisa hay?
  • O prueba variedades menos potentes. Podemos alternar variedades de cannabis y reservar lo más fuerte sólo por momentos puntuales, o pasarnos a una variedad más suave.

Mis prácticas

  • Ponte algo más difícil el fumar. Guarda de forma separada el tabaco, los filtros, la marihuana o el hachís… Que hacerse un porro sea una tarea consciente y no automática.
  • Cambia las rutinas asociadas a los porros. Si te has acostumbrado a fumarte un porro cuando terminas una tarea o antes de hacer algo, rompe esta rutina. Puedes realizar alguna otra actividad o práctica que la sustituya.
  • Guarda o deshazte de parafernalia que te haga pensar en fumar o incluso fumar más. Pipas, papeles divertidos, utensilios para prensar, grinders… Todo lo que te haga más fácil liar o más interesante, fuera de la vista.

 

Parafernàlia per a liar porros i fumar cànnabis

 

Si voy a algún lugar

  • No te lleves demasiado, o de más “por si acaso” o, directamente, no te lleves. ¡Recuerda que, además, llevar cualquier sustancia a la calle puede acabar en una multa!
  • No fumes de los demás si no es lo que quieres. Saber qué cantidad de cannabis trae, su potencia… es más difícil. Además, si te has marcado un máximo de consumo propio y ya lo has cumplido, fumar del otro es trampa.
  • Procura no ir a sitios donde te costará no fumar. O eso de decir que voy a visitar a alguien cuando realmente voy a visitar sus porros…

Con mi gente

  • Explica que quieres fumar menos para que te echen una mano. Tener a alguien con quien charlar lo que te va pasando o que vaya “chequeando” cómo estás, es fantástico.
  • Con las amistades que fuman: gente respetuosa y poco respetuosa la hay en todas partes, valora de qué tipo son tus amistades y si son de no respetar, reduce el tiempo que pasas (queda más tarde, o resérvate este rato para fumar y no fumes el resto del día…), si es que decides seguir pasando tiempo con elles.
  • Con las amistades que no fuman: es importante también que respeten todo lo que haces, y que te apoyen. ¿Puedes aprovechar para pasar más rato y hacer cosas que quizás habías dejado de hacer?

No te despistes

  • No sustituyes al fumar cannabis por fumar cigarros. Si no vamos con cuidado y cambiamos porros por cigarros, ¡quizás estamos enganchados al tabaco y al final nos tocará dejar otra cosa!
  • Cuídate. Es posible que experimentes diferentes sensaciones o emociones en el proceso, como ansiedad o irritabilidad o algo de dificultades para dormir. No te desanimes, busca mecanismos para cuidarte, como realizar otras actividades o escribir un diario o hacer tiempo extra para aficiones que te motiven.