Desde hace algunos años que los globos de óxido nitroso aparecen, de vez en cuando, en algunas fiestas y encuentros. Poco a poco, se han ido haciendo presentes en algunos botellones, en algunos espacios en las fiestas mayores, seguramente en casa de alguien conocido o, últimamente, incluso en algunos locales de ocio. Al principio, los mirábamos con extrañeza, como una droga rara y aparatosa que utilizan algunos. Ahora nos hemos ido acostumbrando a verlos en más sitios, cada vez nos extraña menos e incluso aumenta la curiosidad.
Quizás esta moda se va de la misma manera que ha venido, y en dos años nadie recuerda los globos. Pero mientras haya gente que los utilice, es importante tener toda la información posible y hacer el máximo para reducir riesgos si se ha pensado consumirlos o se está consumiendo.
En este post ya os explicamos algunas cuestiones básicas. Hoy profundizaremos en otros que también son relevantes.
Información y preguntas para reducir riesgos
Si bien es cierto que el óxido nitroso no es un producto nuevo, y que el hecho de consumirlo en un contexto recreativo tampoco lo es, lo que sí es nuevo es la cantidad de gente que conoce la sustancia, la ha usado o se plantea hacerlo. Sin embargo, hay mucha desinformación al respecto y muy pocas personas tienen datos fiables sobre la forma de utilizarlo, los efectos y cómo éstos pueden variar o los riesgos a los que se exponen.
Cuando un tipo de consumo se va haciendo popular y la gente no tiene información contrastada o no conoce lugares fiables de dónde sacarla, una de las formas más habituales de acceder a esta «información» es a partir de observar qué hace la otra gente, imitar lo que hacen otros u otras o hacerlo siguiendo instrucciones de otra persona. Ojalá preguntar a otros fuera una práctica más extendida; preguntar, contrastar, exponer dudas y compartirlas… pero a menudo a las personas les da cierta vergüenza o tienen la impresión de que les hará quedar mal.
Pero copiar a otros, imitar lo que hacen o seguir instrucciones de alguien que sólo tiene su propia experiencia como fuente de información, tiene también muchos riesgos. A menudo, por muy buena intención que tengan, tampoco tienen información suficiente. Debemos tener cuidado de no tomar de referencia, sobre todo por primeros consumos, personas que pueden tener consumos muy intensivos o de muy largo recorrido, y sobre todo fijarnos en que tener una relación larga y constante con estos consumos no siempre significa experiencia, a veces significa que la relación es problemática y no se sabe no consumir.
Siempre será interesante hacernos preguntas, constantemente y en cualquier momento, en torno a las sustancias y cómo tomarlas. Hoy planteamos algunas sobre el óxido nitroso y compartimos algunas informaciones que pueden ayudarnos a tener un criterio propio.

1- ¿Cuánto es una dosis de óxido nitroso?
Ésta, que parece simple, es una de las preguntas más complicadas. Habitualmente se considera una dosis un globo, pero globos los hay de diferentes tamaños y se pueden llenar más o menos. Deberíamos considerar la dosis más bien respecto a la cantidad de gas que llena los pulmones (que también variará según la persona), y que es más o menos lo que puede caber a un globo de tamaño estándar si no lo inflamos por completo (muy a menudo sobra gas en el globo).
En sus contenedores, el gas de óxido nitroso viene indicado en gramos. En Energy Control ens fan una aproximació del que es consideraria una dosi segons els grams consumits: una dosi mitjana es considera quan és d’entre 8 i 16 grams.
nos hacen una aproximación de lo que se consideraría una dosis según los gramos consumidos: una dosis media se considera cuando es de entre 8 y 16 gramos.
Sin embargo, esta información por sí misma nos da pocas pistas. Establecer lo que es una dosis nos permite saber que estamos hablando de lo mismo, pero en absoluto es la única información que indica los efectos que tendrá esa dosis. Siempre deberemos tener en cuenta otras cuestiones: el estado físico o emocional, la tolerancia, los demás consumos que se han realizado…
2- ¿Cómo tomar el óxido nitroso?
El consumo de este gas se realiza a través de globos porque éste se conserva en las bombonas a temperaturas muy bajas y su contacto directo con la piel produciría quemaduras. Una vez en el globo, este gas se inhala con la boca y desde los pulmones pasa rápidamente al sistema nervioso, produciendo efectos casi de inmediato y durante unos segundos.
Uno de los principales problemas asociados a este gas es que, cuando se inhala, se expande en los pulmones y no hay espacio para el oxígeno. Si bien el óxido nitroso por sí mismo no afecta a las neuronas, la falta de oxígeno que provoca sí lo hace. Es importante realizar respiraciones profundas antes de consumirlas, no aguantar el gas mucho tiempo en los pulmones y volver a hacer respiraciones profundas, fuera del globo, después.
Los sistemas de respirar/inhalar varias veces dentro del mismo globo (aumentando también la presencia de dióxido de carbono en la mezcla) o realizar varios globos seguidos, sin pausa y oxigenar en medio, pueden generar una falta importante de oxígeno en el cerebro y son peligrosas.

3- ¿Cada cuánto se puede tomar óxido nitroso?
¿Cómo espaciar las dosis?
Hay jóvenes que pueden realizar un consumo de globos de forma constante a lo largo de una misma noche; es decir, el consumo no es de un solo globo (o dos), sino varios globos de forma más o menos seguida en el tiempo. Hay personas que incluso comentan que consumir más o menos óxido en una noche no es relevante y no tiene un impacto diferencial en la salud.
El problema en algunas de estas prácticas es que la medida de consumo suele relacionarse con la disponibilidad; es decir, se consume una bombona durante una noche, una vez se abre hasta que termina. Hay quien comparte las bombonas o hay quien tiene la suya propia (y puede quizás invita a algunas personas a un globo o dos). Hay personas que explican que hacen globos de vez en cuando, cuando les apetece a lo largo de la noche, y quien consume cada 15-20 minutos.
Aunque todavía se está estudiando, estos episodios de consumo tan intensivo pueden tener efectos físicos y especialmente con relación a cómo se haya gestionado la falta de oxígeno en el cerebro. Por ejemplo, el consumo de este gas, de forma intensiva en una sola noche, disminuye la presencia de la vitamina B12 en el organismo.
Con los consumos de sustancias, a menudo cuanto menos -alcanzar los efectos deseados-, mejor.
¿Cómo espaciar los episodios de consumo?
Pero cada cuánto no sólo se trata de cómo espaciar los consumos en una misma noche, sino de cómo espaciar estos episodios de consumo a lo largo de las semanas y meses.
Muchas personas comentan que consumen globos de forma ocasional y en fechas o fiestas señaladas. Hay quien lo hace así porque sabe que es un consumo intenso y prefiere reservarlo por momentos concretos de disfrute, pero hay quien lo consumiría mucho más a menudo, pero argumenta que no se lo puede permitir económicamente. Aquí tenemos una señal de alerta: está bien que haya criterios externos que nos ayuden a poner pautas en nuestro consumo (como, por ejemplo, tener poco dinero para dedicarle) pero no debería ser nuestro único criterio, puesto que, si en algún momento esto cambia, el consumo se nos puede descontrolar y convertirse en algo problemático.
Las recomendaciones con relación a los episodios de consumo es que no se conviertan en algo frecuente, sino que se queden en lo excepcional o muy de vez en cuando; cuanto más espaciados, menos posibilidades de tener problemas asociados a ellos.
4- ¿Se puede mezclar el óxido nitroso?
El consumo de óxido se realiza de forma única, sin otras sustancias presentes en el globo. Y se recomienda que este gas provenga de bombonas que no han sido manipuladas ni rellenadas. Es una forma de saber que no se han añadido otros gases o sustancias, y será la mejor manera de consumirlo.
Sin embargo, hay personas que en el contexto de fiesta no sólo están haciendo consumos de globo, sino que también están haciendo consumos de alcohol y cannabis. Algunas personas argumentan que incluso les puede apetecer consumir todas las sustancias mezcladas, para conseguir un tipo de «colocón» específico que dure toda la noche.
El hecho de mezclar, como ya hemos indicado en otros posts tiene sus propias implicaciones; mezclar con otros depresores (como es el caso del alcohol) puede llevarnos a tener más complicaciones, ya que se potencian estos efectos que impactan por ejemplo en la falta de coordinación, bajada del ritmo respiratorio, flojera a los miembros, etc.
Mezclar, además, puede llevarnos a no saber identificar que nos está produciendo un mal viaje y cómo reaccionar con él. Mezclar puede llevarnos a consumir más sustancias de las que habíamos planificado y perder la noción de lo que estamos consumiendo. Mezclar puede llevarnos a insensibilizarnos a los consumos sin mezcla y necesitar cada vez más repetir estos episodios.
Como habrás deducido, no aconsejamos mezclar o recomendamos hacerlo en ocasiones muy puntuales o de forma muy planificada (por ejemplo, planificando y llevando sólo las cantidades que se piensa consumir, avisando a las amistades que no querremos que se nos invite, etc.); ceñirse a un consumo siempre será una buena manera de reducir riesgos.

5- ¿No da resaca?
Hay personas que relatan que el óxido nitroso no provoca resaca. Esto no es del todo cierto.
De la misma forma que si sólo se bebe una cerveza o sólo se dan unas caladas a un porro, es posible que no notemos efectos que conocemos como resaca al día siguiente, los consumos de más cantidades (o también dependiendo del estado de la persona u otros elementos a tener en cuenta) sí que generan estos efectos.
Así consumir un globo o dos, posiblemente no provocará lo que conocemos como resaca. Pero las personas que relatan consumos intensivos sí explican que a veces, al día siguiente, se sienten «embotados», espesas o pesadas, o físicamente como si hubieran practicado deporte el día anterior.
En cualquier caso, algunas personas identifican este hecho de no tener una resaca negativa, con efectos físicos evidentes, con el hecho de que el óxido nitroso no tiene riesgos ni consecuencias físicas. Y esa correlación ficticia, que sabemos que no tiene por qué ser cierta -como podemos ver también en otras drogas-, da a las personas una falsa sensación de seguridad.
6- ¿Qué mercado está detrás?
El óxido nitroso se ha utilizado históricamente para diferentes industrias (como la del automóvil) pero las bombonas y los diferentes formatos que se utilizan actualmente para consumir en la calle, en fiestas o casa, son las relacionadas con la gastronomía y las bebidas. Últimamente, las bombonas usadas más habitualmente contienen unos 670 g, miden unos 30 cm y pesan alrededor de 1,5 o 2 kg. Sin embargo, hay personas que utilizan cargas pequeñas (de unos 8 g) y crakers o las dosifican con un sifón especializado de hostelería.
Si bien en muchos barrios o pueblos hay quien adquiere una bombona a una persona conocida o alguien que compra al por mayor y luego las distribuye, sacando un margen de beneficio, es habitual que la gente se organice para adquirirlas directamente a distribuidores a través de plataformas comerciales de venta por internet.
No debemos engañarnos: la industria sabe perfectamente que su producto se está utilizando para otros usos que no son montar nata y gasificar un cóctel. Y deberíamos preguntarnos si hay novedades o reclamos que estamos viendo recientemente que tienen como intención secundaria (o no tan secundaria) aumentar las ventas a un público en concreto. A menudo encontramos diferentes envases con dibujos y reclamos muy similares a los de las bebidas estimulantes (nombres atractivos y diseño de bombonas estilizados, utilizando colores específicos y dibujos como llamas, lobos, rayos, etc. que poco tienen que ver con la cocina) y últimamente se hacen visibles promociones de bombonas con distintos sabores (como, por ejemplo, fresa o sandía).
Con todas estas preguntas, y con algunas de estas informaciones, esperamos que tengáis cada vez más elementos para pensar y decidir, y para seguiros haciendo también vuestras propias preguntas.

