Las conocidas como Nuevas Sustancias Psicoactivas o NSP son un conjunto muy diverso de sustancias. Tienen en común que no están incluidas en los convenios internacionales de control de drogas, pero se consideran de algún modo análogas a las que sí lo están. Es decir, se considera que pueden acarrear riesgos, para la salud pública o sociales, similares a los de estas sustancias.
Como comentábamos en este artículo, uno de los grupos de NSP de las que más hemos oído hablar últimamente son las catinonas. Quizás por ese nombre genérico le suenan poco, pero si decimos mefedrona o 3-MMC la cosa cambia.
¿Qué son las catinonas?
Las catinonas sintéticas son una gama de sustancias que se han desarrollado a partir de o utilizando como prototipo la catinona (o la sustancia patrón Catina), el principal componente activo de las hojas de la planta Khat (Catha edulis), que está controlada internacionalmente. Habitualmente se han promocionado como alternativas «legales» a la anfetamina, la MDMA o la cocaína.
Generalmente tienen efectos estimulantes, aunque algunas pueden tener también empatógenos o entactógenos (sentimientos de empatía, conexión emocional y bienestar). Es decir, pueden producir estado de alerta, euforia, percepción de aumento de energía y percepción de mejora en algunas habilidades sociales. Por otro lado, pueden producir las taquicardias y dolores en la zona torácica, confusión, fatiga mental, irritabilidad, agresividad, ansiedad y ataques de pánico. Se trata a la vez de una familia de sustancias que, de forma general, producen una bajada intensa.

Existen diferentes tipos, dependiendo de la modificación hecha en la estructura de catinona, pudiéndose separar en cuatro subfamilias estructurales diferentes. Entre las más conocidas por diferentes motivos (porque son más habituales en contextos de ocio, porque llevan más tiempo sintetizadas, porque se ponen de moda temporalmente, porque se utiliza como adulterantes de drogas más comunes, etc.) podemos encontrar la mefedrona, la 3-MMC, la clefedrona o la 4-CMC, la metilona, el alfa-PVP o la MDPV. Algunas de estas últimas han protagonizado titulares muy sensacionalistas en los últimos años y mucha desinformación.
De éstas, algunas se han convertido en sustancias muy conocidas por derecho propio, como es el caso de la mefedrona, la 3-MMC siguiendo su legado y la metilona.
Mefedrona o 4-MMC
La mefedrona o 4-MMC o 4-metilmetcatinona no es, ni mucho menos, una sustancia nueva, ya que se sintetizó hace aproximadamente un siglo. Tampoco es una sustancia alegal, puesto que se fiscalizó en España en el 2011.
Una de las características que se destacan de la mefedrona respecto al resto de catinonas es que tiene un efecto muy intenso y rápido y una duración relativamente corta de sus efectos, que combinan la estimulación y el efecto empatógeno. Pero por otro lado, otras características muy relevantes son que puede producir un intenso deseo de seguir consumiendo (craving) y que tiene un efecto de bajada muy pronunciado; algunas personas describen mucho cansancio, desmotivación, depresión, ansiedad e insomnio, que se pueden prolongar durante varios días.
Dada su “popularidad” y su desconocimiento, a menudo se ha usado su nombre para vender otras sustancias; se puede tratar tanto de otras catinonas como de sustancias muy distintas. Este hecho siempre es un riesgo, puesto que consumir una sustancia pensando que es otra abre la puerta a muchos malestares y accidentes.
3-MMC
El origen de la 3-MMC está relacionado con la fiscalización de la mefedrona. Una vez que ésta se ilegalizó, se creó nuevas sustancias para “sustituirla” a partir de modificaciones químicas de su formulación, como la 3-MMC o la 2-MMC, sustancias que mantienen en gran medida las propiedades psicoactivas de la mefedrona. Sin embargo, está sometida a control internacional desde 2022.
La particularidad de esta catinona es que tiene efectos estimulantes pero es percibida como «más suave» que la mefedrona. Así, con los años ha adquirido nombre propio en algunos entornos azotados a la fiesta y al baile.
Metilona
Se trata de la primera catinona sintética identificada en Europa, sobre 2005. Juntamente con la mefedrona y el MDPV fue una de las primeras catinonas en popularizarse, a menudo bajo nombres como «sales de baño» o «fertilizantes para plantas». Fue fiscalizada en 2015 y su presencia en entornos de consumo es actualmente muy residual.
La particularidad de la metilona es que apareció para imitar los efectos del MDMA y tiene una gran similitud estructural. A su vez, la duración de sus efectos puede ser algo más larga que la de otras catinonas.

¿Tenen riesgos específicos?
Pues sí.
Los riesgos tienen que ver, por un lado, con algunas características generales de las NSP, y por otro, con los de efectos específicos de las sustancias y con su similitud o diferencia respecto a las sustancias que “copian”. Nos centraremos en estos últimos.
Entre los efectos no deseados o adversos pueden darse efectos físicos como la aceleración del corazón, la subida de la presión arterial y, en situaciones graves, riesgo de problemas cardíacos, hipertermia y daño muscular. Otros efectos frecuentes son el insomnio, la pérdida de apetito, el bruxismo o tensión mandibular y movimientos involuntarios de los ojos. También es posible la ansiedad, la paranoia y los ataques de pánico, así como posibles alucinaciones. En casos de sobredosis o toxicidad pueden aparecer conductas agresivas o psicóticas, a menudo favorecidas por la falta de sueño. También es posible la aparición del síndrome serotoninérgico, que es un desequilibrio en los niveles de serotonina que puede llegar a ser muy grave.
Además, es habitual un fuerte deseo de volver a consumir y una bajada intensa trasera, con cansancio, desmotivación, tristeza, ansiedad y dificultades para dormir durante varios días.

Como decíamos, es importante no perder de vista que son sustancias distintas de las que “copian”, con sus especificidades. A veces las personas las adquieren tomando de referencia la substancia más conocida y esto puede inducir a falsas expectativas o prácticas de riesgo. Por ejemplo, si comparamos aquellas catinonas sintéticas con perfiles más estimulantes con las anfetaminas, tienen una pequeña diferencia química, que hace que lleguen en menor cantidad al cerebro y, a la misma dosis que de anfetamina, produzcan efectos estimulantes más suaves. Esto puede llevar a las personas a aumentar la dosis en busca de efectos similares, lo que incrementa el riesgo de efectos adversos en el cuerpo.
¿Alguneas recomendaciones?
Si alguien decidiera consumirlo, ten en cuenta las recomendaciones que damos habitualmente para reducir los riesgos: infórmate, analiza la sustancia, empieza con una dosis test y no hagas mezclas.

