La televisión es la pantalla que hace más años que nos acompaña, ya hace algunas generaciones que convive con nosotros. Pero es cierto que nuestros abuelos no veían la tele igual que lo hacemos nosotras. De entrada, podemos hablar del tamaño del aparato, los televisores de antes eran muy grandes en volumen, pero la pantalla no lo era, ahora, en cambio, en el tamaño tienen mucho menos volumen porque son muy finas, aunque las pantallas cada vez son más grandes. O nos podemos fijar en la calidad de la imagen, desde el blanco y negro, hasta los millones de colores y la calidad Full Ultra HD. La oferta también ha cambiado mucho, desde 1 o 2 canales disponibles a posibilidades infinitas de contenido audiovisual en muchísimos canales, plataformas, streams , etc.
De hecho, eso de sentarse en el sofá a ver qué hacen en la tele, quizás hay quien lo ve desfasado porque ahora podemos ver el contenido que queramos, desde los dispositivos que preferimos y desde el lugar que nos vaya bien: una serie en el móvil mientras vamos en tren, en el ordenador mirando un programa desde la cama antes de ir a dormir, mirando la película de moda desde la tableta en casa de los abuelos porque que no tienen internet, seguimos un stream mientras estamos en el lavabo…

Persona ante la oferta ilimitada de una plataforma
Y ante esta oferta ilimitada y las mil y una posibilidades, ¿escogemos libremente lo que queremos ver? Seguro que mucha gente piensa que somos más libres que nunca de elegir que queremos ver, pero vamos a fijarnos en algunas cosas:
De entrada, cuando entramos a algunas de estas plataformas, lo primero que nos encontramos son «Top Ten», o «Lo más visto», o «Tendencias». Por lo tanto, ya nos están encaminando hacia unos contenidos determinados por delante de otros.
Y muchas veces, la siguiente categoría que nos enseñan es «Recomendaciones personalizadas», e incluso ¡hay plataformas que nos ponen el porcentaje de coincidencia! ¿De coincidencia con qué? Pues con todo lo que hemos hecho previamente en la plataforma: qué series hemos visto, cuáles hemos dejado a medias, cuáles nos tragamos en una maratón de fin de semana, qué pelis hemos visto una y mil veces hasta sabernos los diálogos de memoria, de qué directora no nos perdemos ninguna de las películas que hace, qué temática de documentales nos gusta mirar, la hora del día en que abres la plataforma, los dispositivos que utilizas para verlo o durante cuánto tiempo estás conectada.

¿Pasar de canal a canal en la tele se ha convertido en pasar de propuesta en propuesta de las que nos hacen las plataformas?
De nuevo, no se nos ofrece el catálogo de cualquier manera, sino de una manera determinada. Esto no tiene una connotación negativa o positiva, pero sí que es cierto, que quizás no elijamos tan libremente como nos pensamos.
Y llegados a este punto, es interesante preguntarse si a estas empresas les interesa conducirnos hacia la visualización de unos contenidos determinados: ¿Quizás de esta manera ganan más dinero? ¿O quizás consiguen tenernos pegadas a la pantalla más tiempo?
Lo que está claro, es que estamos más condicionadas de lo que nos imaginamos, e incluso de lo que querríamos.
¿Quizá podamos hacer alguna cosa?

