Últimamente, te estás hablando con alguien. Bueno, hablando… De vez en cuando os liais, cuando os encontráis de fiesta, y habéis follado un par de veces.

Como siempre pasa cuando os encontráis de fiesta (hacéis ver que es casual, pero sabéis que no es casual porque os seguís la pista y habláis para ir sabiendo donde estaréis…), la primera vez que follasteis habíais bebido alcohol, quizá un poco demasiado y todo. La segunda vez no habíais bebido mucho, pero os «animasteis» en la fiesta y tomasteis un poco de pastilla.

La verdad es que no estuvo mal, pero para ti no fue ni de cerca tan guay como dice la otra persona. Te habla de todo un conjunto de sensaciones magnificadas y una conexión brutal que tú, por desgracia, no notaste.

No se lo estás contando, pero a ti lo que te gusta son las mañanas, cuando os despertáis. Todo y la resaca y las legañas y la boca seca. Que notas más, que te ries más, que conectas más.

Esta semana, por fin, te ha hablado directamente para quedar el finde, y hacer alguna cosa. Y tú, evidentemente, has dicho que sí.

Pero ahora justo te ha abierto para decirte que ha tenido una superidea, y que quiere pillar algo «nuevo» que le ha comentado una colega, que es muy guay. Es para probarlo cuando salgáis, pero te cuenta que quiere guardar un poco para antes de follar, porque seguro que «mejora» el sexo.

Y tú, ¿qué harías?