¿Qué nos lleva a querer conocer trucos para hacer «subir» las drogas más rápido? ¿Y que nos lleva a querer conocer trucos para hacer «bajar» las drogas más rápido?
Y peor, ¿qué nos lleva a ponerlo en práctica?
Si pensamos un rato, hay infinidad de leyendas urbanas o «recomendaciones» de prácticas -que a menudo nos ponen en situaciones de más riesgo- que corren de boca en boca especialmente las noches de fiesta, o los días previos. Relacionadas con el alcohol hay propuestas como no comer antes, beber de maneras determinadas (con pajita, con vasos pequeños, etc.) o elegir bebidas específicas, y no para que nos gusten sino porque son más «efectivas» (es decir, de graduaciones muy altas).

Lo más habitual si se persigue este «objetivo», una vez visto que los inventos no funcionan bien, será consumir más cantidad y de forma más rápida. A veces enmascarando el sabor del alcohol con bebidas dulces, o de sabores muy fuertes, a veces realizando juegos para no poner atención a la bebida sino al ritmo.

Estas prácticas pueden llevar no tanto a «disfrutar» del alcohol y de algunos de sus efectos, sino acabar con borracheras donde se ve claramente que el famoso «yo controlo» es un mito. Y entonces vienen los trucos o recomendaciones para «bajarlo». Y además, bajarlo rápido. Deshacer lo que hemos hecho.
De los trucos para «bajar» la borrachera ya hemos hablado en otras ocasiones, y está claro que no funcionan.
Y una forma especialmente pésima de probar de nivelar estas situaciones es la mezcla de diferentes drogas; si me he pasado con el alcohol me planteo tomarme una bebida energética (u otro estimulante) y si me he pasado con la energética me fumo un porro? Si me he pasado con el MDMA quizá busco centrarme con una rayita de speed y si me he pasado con el speed quizás me lo bajo con un poco de alcohol?

No existe una manera de «contrarrestar» efectos, por mucho que alguien que «sabe» insista: lo que estamos haciendo es dale al cuerpo señales contradictorias y que se enmascaran las unas a las otras, pero no desaparecen. Lo que estamos haciendo es exactamente lo contrario de «yo controlo».
¿Qué prisa hay en hacer «subir» las cosas? Y además, ¿qué prisa hay en hacerlo cuando ni siquiera da los resultados que buscamos? ¿Y que sacamos si después tenemos que buscar maneras de deshacerlo?

