Los argumentos para tomar drogas o no hacerlo pueden ser muy diversos. Cuando hablamos con colegas sobre tomarlas y los motivos para hacerlo o no, los argumentos son muy variados; hay quien no consume porque ha tenido una mala experiencia, porque «pasa de las drogas» o «porque no le mola», entre otros muchos motivos. Por otro lado, otros proponen argumentos a su favor. Uno bastante común es “¡No pasa nada, si es natural!”.
Así que detengámonos un rato con esta afirmación, que tiene bastantes implicaciones. Primero, por la asociación de esta idea de “natural” con otros términos que parece que sean sinónimos y que nos pueden confundir. Pero también por lo que realmente significa «natural» con las drogas.
Así que, de entrada, cabe preguntarse: que algo sea natural, ¿quiere decir que sea bueno? Natural no es sinónimo de saludable, aunque sea bueno para nuestro organismo. De hecho, no solo hay cosas naturales que no son buenas, sino que pueden llegar a ser malas (si utilizamos estos términos para simplificar). Si un día te comes una seta del tipo Amanita Phalloides, por muy natural que sea, lo más probable es que te mueras.

Amanita Phalloides, un bolet mortal per al consum humà
Pero yendo al tema de las drogas, ¿son “naturales”?
Una de las maneras que tenemos de clasificar las drogas es a partir de cuál es su origen: en función de dónde y cómo se “hacen”, es decir, dónde se sintetizan (esto significa la construcción -planificada o no- de moléculas orgánicas mediante reacciones químicas, uniendo dos o más elementos para crear algo nuevo). Las drogas pueden ser de origen natural, bien sea vegetal, animal o fúngico (que significa que están producidos por las plantas -como cereales, frutas, verduras o legumbres-, de los animales o de las levaduras o de los mohos y las setas), de origen semisintético o de origen sintético.
O sea, que las de origen natural son aquellas que se consiguen directamente de un organismo donde no tiene por qué existir intervención humana, las de origen semisintético aquellas que surgen de la sintetización de una sustancia de origen natural, y las sintéticas son aquellas que se obtienen por una sintetización química.
Entonces, ¿existen “drogas naturales”?
Sí, o al menos drogas de origen estrictamente natural, donde la síntesis la sigue haciendo la planta o el hongo. Ahora que esto signifique que no hay mucha intervención humana o manipulación, es totalmente otro asunto. Por ejemplo, existen drogas de origen natural, como el cannabis, que cada vez son “menos naturales” si volvemos a las definiciones que proponíamos al principio.

Paquet de llavors de cànnabis
No se trata únicamente de cómo se cultivan o cuidan las plantas. Las empresas que se dedican a vender semillas de cannabis saben que la mayoría de gente quiere acabar consumiendo el cogollo de marihuana. Y la mayoría de la gente que quiere consumir marihuana, cuando se fuma un porro lo que quiere es colocarse. Por tanto, ¿qué hacen estas empresas? Conseguir plantas cada vez más potentes, con mayor concentración de THC y, en consecuencia, que colocan cada vez más.
Entonces, ¿podemos decir que es natural? Cuando una droga es un producto totalmente industrializado, muy lejos de ser esa planta idealizada que todavía nos intentan pintar algunos, decir que es natural responde más a crear un falso imaginario que responde a un interés comercial de hacer ver esa sustancia como un producto silvestre y que nada tiene que ver con una modificación humana, que no a la realidad.

