De nuevo, una pregunta muy sencilla, pero una situación que quizá no lo es tanto… y tu, ¿qué harías?

Has quedado una noche con tu grupo, y tenéis un “plan” tranquilo, de chill por las proximidades de algún local que ya conocéis. Que no todos los fines de semana se puede estar de fiesta ni el dinero da para todo. Además, así tenéis más tiempos para hacer planes (para las vacaciones, para ir a visitar a alguien, para montar alguna salida interesante…).

Sin daros mucha cuenta, la noche se va alargando porqué estáis super a gusto, y algunas de las personas del grupo se han ido animando y empiezan a llover propuestas: os apetece ir a bailar, o seguir la fiesta en algún local, o lo que sea que ofrece la noche. Hay ganas, eufòria, risas y hasta nervios.

 

 

Pero el poco alcohol que llevabáis ya hace un rato que se ha acabado y un colega comenta que cree que necesita “recargar” para poder continuar. Y claro, no lo teníais previsto ni lleváis dinero ni todo el mundo tiene la edad para entrar en cualquier local y poder consumir allí…

De repente una amiga pide que la acompañéis, que ha conocido a unos chicos que también están de fiesta y a los que también se les ha acabado el alcohol, pero que tienen otras cosas, y que le han dicho que os podéis sumar que ellos comparten lo que tienen y os invitan a lo que haga falta.

Tu grupo no está de “subidón” y no está para muchos debates, pero está claro que hay posturas diversas porqué ella ya va hacia allí y otros parece que la seguirán.

Y tu, ¿qué harías?