Del cannabis se dicen muchas cosas y muy diversas, tanto positivas como negativas, y así no hay quien se aclare.

Quizá has oído decir que «se empieza fumando porros y se acaba en las drogas duras» u otras frases por el estilo, que vienen a decir que los porros son una «puerta de entrada» a otras drogas, o son el primer escalón de una escalada hacia sustancias que pueden generar más adicción, más problemas de salud, etc. Pero realmente, ¿qué opinas al respecto?

 

Teen-Age Booby Trap - DEA (c1970)

Teen-Age Booby Trap – DEA (c1970)

Pues no hay evidencia científica que sustente esta afirmación; la idea de que hay algo en el cannabis que afecta a quien consume -en el cerebro o vete a saber dónde- y que hace a estas personas más vulnerables o predispuestas física o mentalmente a otras drogas, no está sustentada. Hay ciertas ideas respecto a los motivos que pueden llevar a una consumidora de marihuana o hachís a consumir otras drogas que en absoluto tienen nada que ver con los efectos del THC o del CBD.

Pero, y es un «pero» a tener en cuenta, sí que hay una correlación entre estos elementos. Por ejemplo, las estadísticas demuestran que casi la totalidad de usuarios y usuarias de sustancias como -por ejemplo. la cocaína, anteriormente habían consumido cannabis. Pero correlación no significa causa. Y que no sea una causa directa, tampoco significa que no lo tengamos en cuenta. Para contradecir el argumento de la puerta de entrada, no nos tenemos que quedar solo con la frase que dicen algunos de «yo conozco gente que ha fumado porros mucho tiempo y no ha pasado a otras drogas» porqué seguramente la misma persona conoce a otras que si que lo han hecho (aunque es muy cierto que la gran mayoría de usuarias de cannabis, por estadística y por seguir con el ejemplo, no probará la cocaína).

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Si pensamos en los motivos que pueden relacionar el hecho de fumar porros con el de consumir otras drogas, se nos ocurren dos cosas:

Una de ellas es que el hecho de que el cannabis sea una droga ilegal, ya que sitúa a la sustancia en un mercado ilegal. Esto significa que esas personas que lo adquieran tienen más posibilidades de encontrar ofertas de otras sustancias también ilegales. Podría ser que la persona que suministra marihuana también venda cocaína y puede ofrecer las dos a su «clientela». Por supuesto, una persona que va a comprar marihuana no tiene porqué aceptar comprar cocaína solo porqué se la ofrezcan. Pero de repente, la sustancia está ahí al alcance…

Y una segunda cosa es ¿por que motivo se consume o se usa cada sustancia? Si lo que persigue alguien es experimentar, es probable que se prueben diversas sustancias. También lo es si se usan para «animarse» o «evadirse» o como le queramos llamar (que dicho así parece un tópico moralista), o para «pillarla» sin más una… Si lo que interesa es colocarse con cualquier cosa, y de forma continuada, la tolerancia que se genera a las diferentes sustancias puede llevar a pasar a otras… o a mezclarlas (como pasa a menudo con el alcohol y el mismo cannabis, aumentando los riesgos asociados). Aquí solo un apunte: si tenemos historias, siempre es mejor si buscamos soluciones que no pasen por la química 😉

Como sea, hagamos lo que hagamos, hagámoslo porqué queremos y no porqué nos despistamos, porqué no hemos pensado un poco sobre ello o porqué se supone que tenemos que hacerlo.

Y una última cosa para darle vueltas a este tema: algunos estudios científicos apuntan que el uso de alcohol y el tabaco está fuertemente vinculado al posterior consumo de otras sustancias, incluso en más medida que el cannabis.

 

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