y yo no.

A veces, en diferentes momentos de nuestra vida, podemos encontrarnos en una relación de pareja. cada relación es diferente, pero lo que deberían tener en común es que todas tendrían que basarse en el respeto y en el apoyo, no en el control o la exigencia, cada cual a su manera. A menudo podemos encontrarnos también que tenemos hábitos, prácticas y aficiones diferentes: es saludable! Nos pueden traer incompatibilidades o enriquecimiento mutuo, dependerá de cómo lo encajemos 🙂

 

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¡Pero vayamos a las drogas!

Si tenemos una pareja que consume alguna sustancia (y también dependerá de la sustancia, que no son todas iguales) y nosotros no, puede pasar que encontremos la manera de encajarlo en nuestra relación y no aya que darle más vueltas. Yo hago escalada los fines de semana y él de ves en cuando queda y se fuma un porro con los amigos. O yo me quedo en casa leyendo y ella sale con las amigas y alguna vez bebe. O los dos salimos y él bebe y yo no.

Si sus consumos no nos parecen bien, eso puede ser indicador de otras cosas. lo primero es preguntarnos de donde sale esta inquietud: ¿hay alguna cosa que cambia, o que es diferente cuando consume y cuando no, de una forma negativa? ¿Hay alguna señal de alerta -quizá algo que cuesta de explicar, pero que se nota en las acciones cotidianas-? ¿Él o ella no vive bien sus propios consumos?

Quizá, si la respuesta a estas preguntas es que no, puede ser que tengamos ciertos prejuicios e ideas preconcebidas y no los estamos expresando tranquilamente para poder aclarar qué hay de real y qué hay de mito. ¡Hablemos! ¡Hablad! Podéis hablar de salud, de como veis estos hábitos a larga plazo, de que ideas tenéis cada cual al respecto… y de todo lo que os pase por la cabeza. Pensar sobre como se hacen ciertas cosas siempre será positivo, sea para dejar de hacerlas o para hacerlas mejor 🙂

 

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Pero si las respuestas son que si, hablemos también. Si cuando sale o cuando consume, después deja habitualmente de hacer cosas que teníais previstas, o no es honesto u honesta con lo que hace o deja de hacer, o cambia su carácter y la forma que tiene de tratarnos… es importante hablarlo. Una buena idea es no hacerlo en el momento, sino esperar a que no haya sustancias por el medio, con tranquilidad. Que no sea a raíz de un conflicto, que las cosas no se ven claras. Podemos hablar de como algunas prioridades desaparecen si hay drogas, y de cómo nos hace sentir eso, o de cómo tenemos la sensación de estar con una persona que no es la misma en estas situaciones. Puede o podéis buscar formas de hacerlo diferente, que seguro que se os ocurren muchas si le dedicáis un rato.

Sea como sea, si las cosas no nos hacen sentir bien, no caigamos en la trampa esa tan conocida de que «el amor lo puede todo» y que «hay que aguantarlo todo por amor», porqué como os habrán dicho muchas veces, el amor no tiene que doler, que si duele no es amor.

 

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Y un último apunte sobre drogas y la pareja, para ir más allá:con algunas sustancias (como el alcohol o la cocaína) se dice que puede aumentar el mal humor o la violencia, así como los bajones o resacas de otras sustancias (como el speed) pueden hacerlo. Y el no consumir cuando se quiere (la abstinencia) también. Sabemos que estas situaciones son menos comunes, pero si pasan, especialmente en estas ocasiones, no caigamos en responsabilizar a la sustancia y no a la persona que la consume, como hacemos también con tantas otras cosas.