En esta publicación sobre el triángulo de las drogas nos centraremos en otra de las tres categorías (o vértices) a tener en cuenta para entender cómo funcionan los consumos: la persona. Esta es la segunda publicación sobre el Triángulo de Zinberg en LaClara.info; en la primera explicamos que uno de los elementos fundamentales a tener en cuenta cuando hablamos de la experiencia cuando se consumen drogas, es la sustancia. ¡Te recomendamos que la leas aquí!

Y es que podemos encontrarnos una situación muy curiosa: que dos personas consuman exactamente la misma sustancia, de la misma manera, en la misma cantidad y al mismo ritmo, y que la experiencia que vivan sea totalmente diferente. ¿Y por qué puede ocurrir esto? Pues porque la sustancia y la forma de consumirla no lo es todo cuando hablamos de drogas ni de los efectos que tendrá. Así es necesario tener muy en cuenta algunas particularidades que tienen que ver con cada persona.

Algunos de estos condicionantes o características individuales que entran en juego cuando hablamos de persona en el consumo de drogas son la edad, el sexo, afecciones de la salud, peso y altura, tolerancia, experiencias previas, estado emocional…

  • Edad: se trata de una de las más relevantes y a menudo en la que menos nos gusta detenernos a pensar. Si pensamos en la edad como un hecho biológico (la madurez personal y las experiencias vividas pueden ser importantes, pero aquí centrémonos sencillamente en el desarrollo del cuerpo) podremos darnos cuenta de que nuestro cuerpo se desarrolla progresivamente con el paso de los años y así lo hacen todos los órganos que lo componen (por poner un ejemplo); por tanto, a menos edad, menos desarrollados están nuestros órganos -como el cerebro, los riñones o el hígado (todos ellos con un papel importantísimo en el consumo de drogas)-. A menor edad, pues, menos preparado está nuestro organismo para recibir el impacto de las sustancias, de forma que pueden variar los efectos y especialmente los riesgos.
  • Peso, altura, composición corporal: La masa corporal de una persona también es un elemento a tener en cuenta, y es que de forma general, a mayor peso, mayor cantidad se necesita para experimentar los mismos efectos que una persona de menor peso. Pero dependerá también de la masa muscular, de la grasa corporal, etc.
Ilustración que representa la diversidad de las personas

Ilustración que representa la diversidad de las personas

  • Sexo: Algunas sustancias pueden afectar de manera diferente según algunos elementos biológicos que se asocian al sexo (¡que no al género!) de las personas. Por ejemplo, algunos estudios parecen indicar que los cuerpos que la biología asigna como mujer tienen habitualmente mayor grasa corporal u hormonalmente metabolizan algunas sustancias de forma más lenta. Pero debemos tener claro que es casi más importante el impacto que tiene cómo reacciona la sociedad a estos consumos según quien los haga, como ya hablamos en esta publicación.
  • Personalidad: Dependiendo de la personalidad, la experiencia puede ser una u otra, ya que se pueden potenciar algunos de los efectos que provoque una sustancia específica. Por ejemplo, si se posee una personalidad impulsiva y se consume una sustancia estimulante, la experiencia será diferente a si no se tiene una personalidad impulsiva o si se consume una sustancia depresora.
  • Afecciones de la salud o enfermedades: Algunas condiciones de salud, pueden provocar que los efectos de algunas drogas varíen entre las personas; tanto las más transitorias (como un virus o una infección) como las de más larga duración (alguna afectación cardíaca, neuronal -o del cerebro-, de los riñones, etc. pueden llegar a ser muy relevantes), tanto físicas como emocionales o mentales. Y si tenemos en cuenta el impacto en tanto que riesgos, estos pueden aumentar. Un punto y aparte son además las interacciones con los distintos tipos de medicaciones que se puedan estar tomando.
  • Estado emocional: Por lo general, consumir drogas cuando se pasa por un mal momento emocional, no es muy buena idea. Las emociones, tanto positivas como negativas, pueden verse distorsionadas y potenciadas. Y esto puede jugar una mala pasada. Por tanto, el estado emocional del momento y la salud emocional de la temporada en la que estamos, es algo importantísimo a tener en cuenta.
  • Tolerancia: Entre dos personas que han desarrollado una tolerancia distinta, el nivel de tolerancia que se tenga con cierta sustancia puede hacer que la duración y la potencia de los efectos sean muy distintas. Hay que estar alerta, porque tener una mayor tolerancia puede derivar en un mayor consumo (ya que se necesita consumir más para tener los mismos efectos), ¡y, por tanto, en mayores riesgos!
  • Experiencias previas: Si alguien ya ha experimentado con los consumos, tiene una expectativa más o menos cercana sobre que siente cuando consume una sustancia determinada, y por ende, tiene más elementos para enfrentar el consumo. Así, la forma en que afrontará de nuevo la experiencia será diferente de una persona que nunca lo ha hecho y se enfrenta a la incertidumbre, el nerviosismo o quizás incluso la angustia.
Cartel luminoso con el texto drogas en inglés

Cartell luminoso con las letras «drugs»

En conclusión, más allá de la información que puedas tener sobre una substancia, también es muy importante que te conozcas a ti como persona. Lo que nos pueden explicar otros sobre lo que han vivido o cómo les ha afectado las sustancias, puede servirnos para hacernos una primera idea, pero nunca son garantía de que tendrán los mismos efectos en uno mismo o una misma.

Como decíamos además, es importante conocer todos estos elementos porque las drogas no solo afectan a diferente a dos personas, sino que una misma persona en dos momentos distintos de su vida -o en dos días diferentes- tampoco estará igual; incluso pequeños cambios en algunas de las variables que hemos comentado pueden tener mucho impacto en la experiencia. ¡Vale la pena tenerlo en cuenta!