¡Esta vez no hablamos de «viajes» metafóricos! Hoy hablamos de viajes de los de mochila o maleta, de los que nos llevan a otros países.

Las vacaciones suelen ser un espacio reservado al ocio (aunque a veces nos toque estudiar, hacer aquellas cosas para las que no hemos tenido tiempo el resto del año, o trabajar porque durante el curso estudiamos) y puede que vayamos más de fiesta, y también puede ser que vayamos más de viaje.

Si tenemos pensado ir a cualquier otro país, debemos valorar muy muy (y mucho) bien el tema de las drogas. Por dos motivos principalmente, aunque puede haber más:

  • Si normalmente ya hay riesgos asociados a adquirir drogas y consumirlas, estos aumentan en lugares que no conocemos. Nombres de sustancias, adulterantes, circuitos para conseguirlas… pueden ser radicalmente diferentes y exponernos a más accidentes de los que podemos prever. Es difícil saber si me toman el pelo por «guiri», cómo se dosifica algo que no conozco o qué servicios médicos tengo al alcance si tengo un «mal viaje», por poner algunos ejemplos.
  • A diferencia de aquí, en un gran número de países no distinguen entre consumo y tráfico, o penalizan muy duramente el consumo… Y esto puede tener consecuencias legales muy importantes. A veces hay mitos en torno a las drogas (igual que aquí) que fomentan una imagen que no tiene nada en cuenta la regulación o ilegalidad de las sustancias, haciendo publicidad de un tipo de turismo que tiene muchas trampas.

Y no es para asustar a nadie, pero en la mayor parte del mundo las legislaciones en torno al consumo y al «tráfico» de drogas son muy severas.

Si deseas algunos datos, la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, con el Ministerio de Sanidad, junto con la ONG Movimiento por la Paz, ha puesto en marcha una campaña que nos da algunos detalles importantes para a hacer una buena idea.

Este es uno de los carteles que han creado:

campanyavacances