En este post ya hablamos del golpe de calor, relacionado con el consumo de MDMA, pero no es la única complicación que nos podemos encontrar.

En otros casos, el MDMA también puede dar mal rollo. Hay quien lo equipara, para que nos hagamos una idea, con un nerviosismo muy intenso, un cuadro de ansiedad o un ataque de pánico. Se pueden tener paranoias, ralladas, sensación que todo el mundo te mira, comidas de olla y, incluso, angustia o, como decíamos, pánico.

De entrada, tenemos que hacer lo mismo que con el golpe de calor: si te empiezas a encontrar mal, desorientado o desorientada, con los nervios que aumentan, coméntalo a una persona de confianza y cambia de aires un rato. Ir acompañado o acompañada en un lugar tranquilo, con poca luz o luz poco intensa, y que corra el aire.

 

relax

 

Si eres la persona acompañante, es importante que procures transmitir tranquilidad, uses un tono de voz suave, relajado, y acompañes con frases como “pronto pasará” o “no estás sola”. O aquellas frases que sabes que calmarán a la persona con la que estás.

Como siempre decimos, si persiste la situación (o se agrava con mareos, o agresividad, o ideas delirantes, entre otros) no hay que dudar y tenemos que llamar a emergencias. O desplazarnos rápidamente a un centro sanitario.