Con el alcohol a veces pasan cosas que no pasan con otras drogas. En particular, ser abstemio o abstemia (es decir, no beber alcohol nunca) parece más algo extraño que una posibilidad.

Esto no se hace raro con el resto de drogas, ni siquiera con el tabaco.

Entonces, que esto sea una rareza para la gente, que no lo crean posible o normal con el alcohol, es lo que nos debería extrañar realmente.

 

 

Habréis vivido situaciones donde alguien dice que no bebe. Si hacéis memoria, enseguida aparecen todo tipo de preguntas y comentarios. De forma más o menos explícita, se piden explicaciones. No sólo la persona debe tener una buena razón para no beber sino que además se la obliga a tener que explicar por qué. Y además explicar si es algo puntual, o de una temporada, que no es para siempre, que no es una decisión propia sino que seguro que está condicionada por alguna circunstancia excepcional.

¿Por qué?

Os dejamos con este artículo que nos puede hacer pensar más profundamente sobre este tema: “Está bien que no beba alcohol. No está bien que me preguntes por qué.