Hace unos días, a raíz de un estudio hecho público por una publicación especializada (el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene), surgieron varias noticias sobre lo que se ha llamado Medicamentos Falsos; puede encontrar artículos sobre el tema aquí, aquí y aquí.

Falso puede ser un medicamento que está «diseñado» con la intención de engañar (menos principio activo del indicado, un principio activo similar pero de menor calidad, alteración del etiquetado para que se parezca a otros medicamentos, etc. .) o es fruto de un error o negligencia en el proceso de producción pero se pone en circulación igualmente.

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Según estas informaciones, en un estudio sobre 17.000 medicamentos, hasta un 41% no cumplen las normas de calidad y se hace la estimación de que un 10% de los medicamentos en el mundo son falsos. Se apunta que los países donde hay más incidencia son aquellos en los que el grueso de la población tiene rentas bajas o dispone de pocos recursos económicos. Si bien las mismas fuentes dicen que en países como el nuestro el nivel de estos medicamentos en el mercado general es de un 1%, también advierten de que hay muy pocos datos y una preocupación creciente sobre el mercado de medicamentos a través de Internet .

No se trata de demonizar la red ni de pensar que las grandes industrias farmacéuticas son angelitos, pero sí es cierto que muchos de los medicamentos (algunos organismos apuntan que hasta la mitad de estos) conseguido a través de ofertas de correos electrónicos o bien en páginas web no oficiales, son falsificaciones sin garantías y con muchos riesgos. Aquí tiene una campaña de 2009 que iba en esta dirección.

Sin embargo, no es un problema que nos quede lejos (y que sea en otro país no significa que no tenga nada que ver con nosotros) o sea fruto de la inconsciencia; la situación económica de muchas personas o las complicaciones en el acceso al sistema de salud pública puede llevar a buscar una alternativa más barata o fuera de circuitos oficiales. Es algo que también puede afectar a personas que deciden automedicarse o hacer un uso no recetado de medicamentos, por razones muy diversas, lo que aumenta aún más los riesgos a los que ya están expuestas.

La salud no es sólo un tema individual, es un tema colectivo. Y por desgracia a menudo es un negocio. ¡Tengamos cabeza siempre!

Y no olvidéis echarle un vistazo al apartado de psicofármacos de la web.