El LSD, sintetizado en 1943, fue un descubrimiento tan extraño que nadie sabía que utilidad se le podía dar. Sus efectos sobre la conciencia fueron rápidamente manifestados y sus posibles usos solo se especulaban. Es por ello que la farmacéutica que lo descubrió, Sandoz, repartió dosis por todo el mundo. Universidades, centros de investigación, centros psiquiátricos, consultas de psicología, etc… todos esos lugares recibían muestras para tratar de encontrar un uso para una sustancia tan potente.

Los experimentos se sucedían, algunos con más acierto y ética que otros. Los siguientes son al menos curiosos.

En 1956, en un programa de televisión se le administra una dosis relativamente potente de LSD a una ama de casa. Aquí tenéis el vídeo y una transcripción de la conversación.

En este, en su afán por encontrar un uso militar al LSD, el ejercito de EEUU administra a un pelotón LSD para ver qué pasa.

Por supuesto, en este,  el ejercito inglés no iba a ser menos, este es más hilarante si cabe.