del día.
Quizá conocéis personas que fuman porros de vez en cuando, en ocasiones especiales, o los fines de semana o una vez han acabado de hacer todas las cosas que tenían que hacer durante el día. Después de los estudios, el trabajo, después de ir a entrenar, de acabar de leer aquel artículo pendiente o hacer una ilustración o componer un tema.
Pero quizá también conocéis a personas que se fuman el primer porro del dia (que a menudo nunca es el único) antes de entrar al instituto, al centro de estudios o a las prácticas o al trabajo. Y a menudo estas personas dirán que les va bien, que no lo notan, que no les coloca… pero que no quieren (o no pueden) prescindir de este porro para empezar a funcionar.
Si lo pensamos, nadie empezó a fumar un día bien temprano por la mañana, antes de entrar en clase o justo después de salir de casa.

A veces, la gente que empieza a fumar, lo hace ocasionalmente, de vez en cuando, en algún contexto de fiesta o con otros amigos y amigas que fuman, o pasando una tarde de fin de semana aburrida en el parque.
Y puede ser que poco a poco, se vaya fumando un poco más, y se compren porros, primero con los y las colegas, y después a solas. Y si sobra del fin de semana, entonces algún día se fuma entre semana. Y así poco a poco cada día. Y a veces no es tan poco a poco y se escapa rápido de las manos.
Los porros son curiosos, y se van comiendo los diferentes espacios del día a día y cada vez se fuma más. Quizá primero es solo las noches, o las tardes, pero luego también los mediodías… y finalmente por la mañana.
Entonces, el primer porro es cada vez más temprano.
Y esto acostumbra a ser una señal que las cosas no se están haciendo bien. Y como nos gusta decir, cuando una cosa no se hace bien, hay dos opciones, o aprender a hacerla mejor, o dejar de hacerla.

