Una de las cosas a tener en cuenta con las drogas es como me voy a encontrar después. Como siempre os decimos, la mejor manera de no tenernos que preocupar por estas cosas es no consumir. Pero para seguir con esta serie sobre «resacas», por si os interesa, hoy hablaremos sobre el LSD.

Los tripis funcionan como una droga psicoactiva o psicodélica; actúan sobre el sistema nervioso central y, como hay poco acuerdo científico sobre que efectos tiene en el cerebro, se acostumbra a decir de forma general que altera la consciencia y la percepción. Por ejemplo, algunos científicos dicen que altera el funcionamiento de la serotonina en el cerebro, y otros estudios recientes apuntarían a que a actividades cerebrales que acostumbran a estar localizadas en unas áreas concretas del cerebro, se dan en otras partes y de forma más «descontrolada» durante un viaje de ácido.

 

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Sea como sea, hay bastante consenso en que los tripis no tienen resaca per se. Que una vez pasado el «viaje», al dia siguiente no hay condiciones a destacar.

De todos modos, esto se debería matizar, ya que también hay consenso en que los «viajes» son extremadamente variables (dependerán muchísimo de la cantidad, de la pureza, del entorno -tanto físico como de otras personas-, del estado de ánimo y/o la situación mental de la persona y de sus expectativas).

Y en dependencia del viaje, al dia siguiente el estado tanto físico como mental puede ser positivo, como arrastrar un profundo cansancio (algunas personas sí lo llaman «resaca», que puede consistir en fatigas, dolores de cabeza, etc.) muy relacionado con el tipo y la intensidad de las experiencias asociadas al «viaje».

También hay consenso en que el LSD dificulta mucho conciliar el sueño, así que cuesta más descansar, si bien una vez se concilia, se pueden llegar a dormir muchas horas (más de lo «habitual»).

Así que, ya tenéis más elementos para decidir.