Algo básico que os contamos de las sustancias, que parece muy obvio pero que no nos cansaremos de recordar, es que tenemos que tener claro que cada una tiene sus propios efectos, que las hace diferentes del resto; es decir, a drogas diferentes, efectos diferentes. Esto es importante por los motivos que os contamos habitualmente, pero hoy también queremos hablar que a drogas diferentes, resacas diferentes.
Por ejemplo, hablemos del MDMA!
Se trata de una sustancia que actúa a nuestros neurotransmisores (las responsables de transmitir información entre neuronas, vía sinapsis), afectando a la química cerebral haciendo que se libere mucha serotonina; este aumento es el responsable de la sensación de euforia, la amplificación de sensaciones emocionales y percepciones sensoriales, el aumento de la necesidad de comunicarse con los y las demás, etc.
El tema es que, a esta subida, sigue una bajada; una vez pasados los efectos, el cerebro trata de compensar el exceso de serotonina destruyendo las cantidades que considera sobrantes. Al haberse liberado mucha de esta hormona, se destruye mucha. Y esto hace que en el proceso de recuperarse, el cerebro tenga menos de lo normal.

Las resacas de MDMA entonces pueden estar caracterizadas por episodios de tristeza importantes, un estado de depresión, cansancio o incluso de irritabilidad. Y esta bajada, puede producirse hasta 72 horas después.
Lo habitual es que la resaca del MDMA venga no el día siguiente, sino un par de días después de haber consumido; y si no somos conscientes de lo que está pasando, este sentimiento de tristeza o desmotivación todavía afecte más.
A estos «síntomas» (o consecuencias) se le pueden sumar otros derivados del consumo de otras sustancias, como el alcohol o incluso el tabaco, si hemos consumido yendo de fiesta y sin mucho criterio.

