Dejar de consumir alguna sustancia (imaginemos por ejemplo el tabaco, o los porros) muy a menudo no es fácil una vez que hay un poco de hábito (¡cosa que ocurre mucho más rápido de lo que pensamos!). Es fácil decir que el enganche no es para tanto (lo dejo cuando quiera) o que siempre hay tiempo para dejarlo (y que casualidad que nunca es el momento adecuado).

Ponerse a ello no es fácil, y no es fácil encontrar gente que lo deja tranquilamente sin más y de forma casi espontánea (por mucho que os puedan contar historias, que una única flor no hace primavera!).
A menudo cuesta muchos esfuerzos, energías, reajustes y cambios, a veces la ayuda de otros o una motivación muy importante. A menudo cuesta muchas decisiones. Pero se puede hacer.
Pero hay quien, después de un tiempo, se va olvidando de cómo era este enganche. O sigue sintiendo de vez en cuando las ganas o, incluso un poco la necesidad, de fumar, aunque sea sólo un poquito, unas caladitas, sólo una en una fiesta, un día especial, un fin de año, en un aniversario… hay quien tiene la sensación que, después de un tiempo, ya se vuelve a controlar y que se puede volver a consumir sin riesgos, o con muy poquitos riesgos. Yo ya sé cómo va esto, y no me volverá a pasar, se puede llegar a pensar.

¿Realmente creemos que es posible volver a consumir «controlando»? Es una pregunta difícil. Y es una situación más difícil todavía.
Dejarlo cuesta muchas decisiones, y son decisiones que no se toman una vez y ya está, sino que se deben seguir tomando constantemente.

