EL GHB (gammahidroxibutirato) es conocido erróneamente como éxtasis líquido. Se trata de una sustancia depresora, en formato de polvo blanco, que suele presentarse de forma líquida (en botellines o frascos), generalmente sin color (aunque puede estar tintado, habitualmente de azul) sin olor y sin sabor.
Muchas sustancias tienen apodos y muchos; a menudo son palabras que se usan para simplificar los nombres científicos (¡qué complicado es decir geachebé bien!), para referirse a sustancias ilegales en clave o para hacerse el entendido. En el caso del GHB, quien insista en llamarlo éxtasis líquido es un error garrafal!
Quizás la confusión tiene que ver con que, como muchos depresores, los efectos a bajas dosis del GHB simulan o pueden parecer los de un estimulante -de la misma manera que lo hace el alcohol- hasta que el efecto o la dosis va aumentando y pasa todo lo contrario. En un primer momento, el GHB puede provocar euforia, desinhibición y sensación placentera y empática. Pero al aumentar el efecto, el sistema nervioso central se va deprimiendo, lo que conlleva un aumento de somnolencia, anestesia, náuseas y vómitos, e incluso pérdida total del conocimiento, y en casos graves, inducir un coma profundo. Estos efectos aumentan si se mezcla con otras cosas, especialmente el alcohol.
El hecho de que esta droga comenzara a aparecer más habitualmente en contextos de fiesta a principios de 2000, asociada al uso recreativo y bajo el nombre de éxtasis líquido, ha popularizado una imagen que nada tiene que ver con la realidad. Como ya veíamos en el caso de los cannabinoides sintéticos, la estrategia vuelve a ser utilizar la «fama» de otra sustancia para aparecer en el mercado y tener repercusión, sólo tiene efectos positivos para quien saca algún rendimiento económico.
Para saber más, aquí tenéis algunos enlaces:
http://energycontrol.org/infodrogas/otras/ghb.html
http://www.enplenesfacultats.org/info-epf/ghb/

