Llegamos al final de la serie las posturas de la droga. Hoy toca la postura del previsor, la postura del que sabe que hay que informarse y protegerse para evitar sufrir algún percance. Esperamos que hayáis aprendido y que a partir de ahora os podáis situar mejor en la postura que os resulte más cómoda.

Un poco de historia

Aunque a veces se confunden, reducción de daños y reducción de riesgo no son lo mismo. Lo primero toma sentido cuando los consumos de drogas son muy dañinos para la salud, consumos de drogas vía parenteral, o patrones de consumo muy duros. En cambio, la reducción de riesgos parte de que hay consumos de drogas, que no todos los consumos acaban en adicción y que los consumidores de drogas tienen interés en cuidar su salud. Toman en cuenta que la prohibición de drogas es un factor de riesgo porque promueve la invisibilidad y marginación de los usuarios, la adulteración de las sustancias así como el crecimiento y florecimiento de una mafia basada en el mercado negro que adquiere mucho poder económico. Aún así la reducción de riesgos no tiene como objetivo principal la regulación de las drogas, sino el cuidado del individuo que decide hacer uso de alguna de las sustancias embriagantes que pone a nuestro alcance la naturaleza y la química. Nacen en un momento en el que la sociedad española vive una burbuja donde hay mucho ocio y mucho dinero, así que los consumos de drogas se incrementan y de alguna manera u otra había que dar respuesta a todas esas nuevas maneras de pasarlo bien. El NO a las drogas estaba más vigente que nunca y cualquier aproximación al consumo de drogas que parta de esa premisa homogenizará y pondrá a todos los consumidores en un mismo nivel, de la misma manera que los efectos de las diversas drogas así como los distintos usos que puede tener cada una de ellas. Los primeros colectivos de reducción de riesgos hacían una labor de investigación para tratar de entender que sustancias y que usos de drogas se dan, sobretodo en espacios de fiesta. El estar más cerca de la realidad les da legitimidad de cara a la persona que se quiere informar y por lo tanto, los mensajes de reducción de riesgo llegan y se escuchan.

¿Qué dicen?

Aquí ya nos encontramos en que hay distintas maneras de entender la reducción de riesgos, pero vamos a centrarnos en el eje principal que puede articular su discurso según Parés(2013): – Consumir no es igual a tener problemas de consumo – Hay consumos responsables de drogas – El consumidor se preocupa por su salud Partiendo de esas premisas se puede empoderar al usuario de drogas en su consumo y responsabilizar del mismo por lo que los riesgos se minimizan y los placeres se potencian. Todo ello no quiere decir que a raíz del consumo no se vaya a generar una adicción. El riesgo sigue presente como en toda actividad humana, y aún hay más riesgo cuando ésta está perseguida por la justicia y marginalizada de alguna manera. La reducción de riesgos comprende el contexto en el que se mueven las sustancias y por lo tanto no se limita a los efectos farmacológicos, sino que integra en su visión el contexto, la sustancia y la persona.

¿Qué hay en el folklore?

El Ángel de la droga es una serie de vídeos que realizó la ONG Energy Control para reducir riesgos en aquellas personas que consumen cocaína. No olvidemos que reducir riesgos no quiere decir eliminar riesgos. Los riesgos de cada sustancia y los legales siguen estando presentes, pero lo que se intenta es minimizarlos.