Cuando hablamos de porros. O de cannabis.

Los vaporizadores para cannabis no son una «herramienta» demasiado conocida, pero seguramente si te has informado sobre cómo se puede «consumir» o «administrar» la marihuana, además de fumada o ingerida (comerla en diferentes preparados), habrás leído u oído que se puede vaporizar.

Dos de las cosas importantes a tener en cuenta cuando se habla de porros son: que se mezclan habitualmente con tabaco -por lo tanto se está consumiendo otra droga que tiene sus propias implicaciones-, y que hay toda una serie de sustancias y tóxicos que se liberan y se crean en el momento de la combustión, es decir, cuando se quema.

 

 

Esto significa que no sólo tenemos que asumir los riesgos del cannabis en sí, sino toda otra serie de riesgos que, si lo pensamos, nos podríamos ahorrar en el caso de que decidamos consumir. Y en este sentido se le ha dado valor a vaporizar, que vendría a ser conseguir que el cannabis libere sus principios activos sin tenerlo que quemar, ni ingerirlo, a través de liberar vapor.

Y eso, ¿cómo va? La idea es que a través de calor (producido por aparatos eléctricos, como son los vaporizadores), se produzca la evaporación de estos principios activos de los derivados de la planta, sin que arda. Por ejemplo deshidratando el cogollo a una temperatura que ronda los 180-230º, en vez de los 900 o 1000º que puede llegar a producir la combustión

 

En este sentido, no sólo se ahorran muchos tóxicos de la combustión (¡aunque no todos, eh!), sino que se produce menos humo, es menos invasivo para terceras personas y los restos al aire (que sí hay) se disipan más rápido. También es fácil que se consuma menos, ya que las «dosis» pueden ser mucho más pequeñas.
No significa, sin embargo, que no hayan riesgos u otras cosas a tener en cuenta, que ya se lo hemos dicho mil veces que la única manera de no exponerse a los riesgos es no consumir. Seamos conscientes y valoramos los mismos también!

Cosas como regular la temperatura del vaporizador para que no esté por encima de lo necesario, tener en cuenta de qué materiales está hecho este -si son seguros, no tóxicos, y están testados los materiales resistentes al calor o las interacciones de los circuitos eléctricos , por ejemplo-, que sean respetuosos con el medio-ambiente, o que hayan sido testados el tiempo suficiente, etc. deben tenerse también en cuenta.

 

 

Además del hecho de que la «subida» o las sensaciones producidas por el cannabis son diferentes (al igual que son diferentes si se fuma o si se come) o pueden ser diferentes de la expectativa que se tiene, tener una duración diferente o hacer modificar la dosificación habitual de una persona de forma poco consciente.
Como siempre, pros y contras que nos deberían ayudar a tomar mejores decisiones.