Pues si 🙂
Como todo, si estamos hablando de cigarrillos o de porros, el papel es importante. Todas las partes suman, así que veámoslo.
El papel utilizado en cigarrillos, ya sean fabricadas y compradas en cajetilla o sea papel para liar tabaco o porros, tiene una buena cantidad de productos químicos, los cuales se han usado en su fabricación y/o se desprenden cuando el cigarrillo hace combustión, pasando a los pulmones de la persona fumadora (y a menudo de personas que están a su alrededor).

Los fabricantes de papel dicen que este se fabrica a partir de la pulpa de celulosa que se obtiene de las fibras vegetales del cáñamo, algunos cereales, el algodón, y especialmente el lino y el arroz. También aseguran que los blanqueantes del papel no son de base de cloro. Pero la realidad es que se han denunciado malas prácticas de fabricantes realizadas para abaratar costes, usando derivados de la madera o el esparto (que al quemar desprenderían sustancias cancerígenas).
También es cierto que algunos papeles (especialmente los de los cigarrillos ya fabricados) llevan ciertos productos para que la combustión sea más rápida (o de una manera determinada). Pero, ¿cuáles son estos productos?
Ni en los paquetes de tabaco ni en los librillos de papel detallan su composición así que vamos a ciegas. Y és que en su elaboración hay cloros, tintas, resinas, a menudo blanqueantes…
Y nos estamos refiriendo a papeles que no llevan otros añadidos como tintas para dibujitos o colores, ni aromas ni sabores… que de estos también hay.

Si igualmente decidimos fumar, con el tabaco de liar o los porros lo mejor siempre será comprar el papel más «natural» posible, el menos tratado. También sin goma si la goma no es «natural». Y cuando más pequeño (o sea, cuanto menos papel usemos) mejor.

