Consumir MDMA puede provocar lo que se conoce como un «golpe de calor»: se trata de un aumento repentino de la temperatura corporal y una deshidratación que puede ser grave. Beber alcohol lo facilita (no sólo no hidrata, sino que deshidrata) y también bailar mucho y estar en un lugar caluroso.

Por eso que tienes que beber agua, zumos o bebidas isotónicas de manera frecuente (pero sin pasarse).

Si te empiezas a encontrar mal, coméntaselo a una persona de confianza y cambia de aires un rato. Ve acompañado o acompañada a un lugar tranquilo en donde corra el aire.

Si persiste la situación (o hay síntomas como somnolencia, pérdida de conciencia, convulsiones o dificultad para respirar) no nos lo tenemos que pensar dos veces: hay que llamar a emergencias o ir rápidamente a un centro sanitario.

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En otros casos, la MDMA también puede dar mal rollo. Como explicamos en la web se pueden tener paranoias, rayadas, sensación que todo el mundo te mira, comidas de olla y, incluso, angustia o pánico. ¡Pero de esto ya hablaremos otro día!