Juegos de letras: THC, CBD, CBN…

Del cannabis, sea la marihuana o el hachís, lo que se acostumbra a resaltar es su “colocón”, los efectos psicoactivos que tiene y toda la parte a la que llaman “recreativa”, las risas, el pasarlo bien, etc. Pero realmente, esta es sólo una de las vertientes de los porros, y generalmente la que viene más acompañada de riesgos.

Quien tiene más “fama” en este caso es el THC (tetrahidrocannabinol o Delta-9-TetraHidoCannabinol), uno de los principales componentes de la planta, el que tiene un efecto psicoactivo; es solo uno de las decenas de cannabinoides presentes, aunque generalmente el presente en mayor proporción y en más potencia. Es el mas conocido, y el que le suena a mayor número de personas.

De cannabinoides presentes en la planta hay muchos otros, como el CBD (cannabidiol), el CBN (cannabinol) o el CBC (cannabinocromeno), y una larga lista de juegos de letras.
 

 

Aunque el THC se lleva la fama, cuando se habla de cannabis o de los porros, es habitual relativizar o ignorar los posibles riesgos hablando de los beneficios para la salud de la planta, sus propiedades “medicinales” o de sus efectos paliativos -que no significa que no los tenga-. Pero siendo realistas y yendo a la verdad, cuando alguien está fumando porros con los y las colegas no le importa tanto que sea un potente antinflamatorio, como que coloque.

Y la verdad es que muchos de los posibles efectos medicinales que se están estudiando del cannabis tienen más relación con el CBD que con el THC. Es más, diferentes estudios proponen que el CBD tendría menos o ningún efecto psicoactivo, algunas propiedades neuro-protectoras y que, además, contrarestaria en gran parte los efectos psicoactivos del THC, reduciendo los riesgos.

Pero volvamos al uso recreativo: generalmente, las plantas de marihuana destinadas a consumo recreativo están bastante “procesadas” (trabajadas, cultivadas, cruzadas las semillas… una serie de intervenciones humanas que la alejan bastante de la forma de entender lo que es “natural”). Y generalmente lo están para conseguir el máximo “colocón” posible, es decir, la mayor concentración de THC. Y esto a menudo se hace a expensas de los otros cannabinoides.

 

 

Si tenemos en cuenta que el THC es cannabinoide que más se asocia a posibles efectos como la ansiedad, hasta efectos alucinógenos u otros mal viajes, más o menos permanentes, justamente estas variedades de la planta son las que nos tendrían que poner más en alerta, dado que aumentan los riesgos.

Es por estos motivos que, si has decidido fumar porros, te recomendamos antes el hachís que la marihuana. Por diferentes razones, que se pueden complementar: el “costo”, “chocolate” puede proceder de plantas que no se han “pensado” para consumir los cogollos y por lo tanto ser de otras variedades (donde el THC no esté tan “potenciado”); el hachís que se ha consumido históricamente a la península proviene de Marruecos, dónde se cultivan variantes ricas en CBD; aunque tenga más concentración de THC, también tiene más de CBD, que puede contrarestar algunos efectos; el CBD está presente en mayor concentración en las hojas de la planta que en los cogollos, y si el hachís se ha adulterado, generalmente se habrá hecho con restos de la planta, como hojas o tronco, hecho que podría hacer aumentar la presencia de CBD.

 

 

También por estos motivos recomendamos que, si has decidido fumar marihuana, evites siempre las variedades más potentes.

Cuando se trata de porros y cerebro, es mucho mejor dejar los juegos de letras para la sobremesa 🙂

Author: la Clara

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