Hay ganas, pero no hay prisa. Desconfinamiento y drogas (II)

Con todos los cambios que tienen que ver con las diferentes fases del desconfinamiento y la vuelta poco a poco, progresivamente, de un día a día más «normal» (o más parecido a meses antes de la crisis sanitaria), parece que tienen que venir unas «ganas» acumuladas de hacer cosas que habíamos dejado de hacer. Y unas ganas casi «irrefrenables». Para algunas personas, haber pasado la etapa más dura de esta situación es casi como estar en el «final» de todo el proceso; pero sabemos (y decimos «sabemos» porque es muy difícil no estar al tanto de las noticias y las recomendaciones de estos días, que nos pille «despistados o despistadas») que esto no es así. Quizás quisiéramos que fuera de otra manera, pero todavía (todavía! Queda poquito!) no lo es.

Con todo lo que hagamos es importante que estemos al corriente de las restricciones que se aplican en nuestro pueblo o nuestra ciudad. Y es importante especialmente en relación con las drogas. Aunque parezca un argumento sudado, o quizás un poco «moralista», sigue siendo cierto. Cuando hay drogas alrededor, es más habitual «relajarse», bajar la guardia, cambiar de opinión sin mucho fundamento, entusiasmarse con ideas que al día siguiente parecen absurdas… en definitiva, exponerse a más riesgos.

 

 

Cuando hay drogas alrededor, un grupo de 7 personas puede pasar fácilmente a ser un grupo de 12, o un grupo de 15 uno de 22. Con frases del estilo «que más da» o «no pasará nada» o » tampoco es para tanto «. Cuando hay drogas alrededor coger aquel vaso que no se sabe de quién es o beber de la misma botella que otra gente puede parecer, contrariamente a lo que se pensaba horas antes, una buena idea. Y si circula un porro del que fuman varias personas… «total, ¿qué problema hay?». Cuando hay drogas alrededor, las cosas importantes pueden parecer menos importantes de lo que realmente son.

A veces se tiene la idea de que los riesgos con los drogas son sólo para uno mismo o una misma, pero esto no es así. Nos relacionamos, constantemente, con otras personas, y las acciones de unas pueden tener impacto sobre las otras, aunque haya quien haga ver o no quiera ver que esto no es así. Y en estos momentos de crisis sanitaria global, esta conexión entre lo que hace cada uno y las implicaciones que puede tener en el resto, está aún más presente.

 

 

En estos momentos de desescalada, tenemos que seguir cuidándonos y cuidando al resto. Incluso cuando nos pueden las ganas. Especialmente en estos momentos  🙂

No hay prisa para ir a ningún sitio, pero si ganas de disfrutar, de disfrutarlo todo. Así que hagámoslo de la mejor manera, para que podamos seguir disfrutando mucho tiempo.

Author: la Clara

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