Confinamiento y pantallas (II)

En el fondo lo tienes claro…. el confinamiento empieza a pesar en el estado de ánimo y en cómo nos sentimos, pero el uso constante de “pantallas” (el móvil vibrando constantemente, la melodia de la videollamada en el ordenador, estar conectado/a a unos auriculares gran parte del día, vídeos y vídeos y insta stories y tik toks uno detrás del otro, detrás del otro, detrás del otro…) también!

Y es de estas cosas que sabemos (aunque nos digamos que no es para tanto, que lo minimicemos o lo relativicemos) pero a las que nos cuesta un poco ponerle solución. Así que quizás nos hacemos algunas trampas mentales. Podemos confesarlo, nos decimos cosas del estilo:  “pero si le pasa a todo el mundo, no es tan grave” o “realmente, a mi no me afecta taaanto” o “encima que estamos confinados/as, ¿tengo que obligarme o dejar de hacer cosas?” o tantas otras…

 

 

Pero seamos realistas: si nos paramos a pensar como usábamos las pantallas antes del confinamiento (y no necesitamos entrar a valorar si lo hacíamos mejor o peor) y nos fijamos como las estamos usando ahora, ¿tal vez muchas cosas se han disparado y algunas incluso descontrolado? ¡Por supuesto que sabemos que tienen que ver con la situación de confinamiento, y que es excepcional! Pero la pregunta importante es: en esta situación, ¿como puedo hacer que las cosas sean lo mejor posible?

Y menos pantallas es una buena respuesta (¡y lo sabes!). Así que, ¡veamos que podemos hacer!

El primer paso es darse cuenta un poco de cómo lo estamos haciendo realmente y qué impactos estamos notando. Algunas ideas por si os da pereza empezar: ¿Notamos la vista más cansada de lo normal cuando termina el día? ¿Quizás sentimos cierto dolor muscular de la tensión de estar jugando a videojuegos muchas horas (incluso en horas en las que deberíamos descansar)? ¿Nos cuesta concentrarnos en leer la cantidad de los mensajes (o los enlaces, o los textos, etc.) que recibimos todo el tiempo? ¿Nos angustia o nos hace sentir un poco mal no poder responder todo, o incluso no tener ganas de responder todo en las redes sociales? ¿Estamos pensando en gastar dinero (o más dinero de lo normal) en juegos y apps para que las «partidas» sean más interesantes? ¿Las llamadas o videollamadas se nos eternizan porque nos cuesta más centrarnos y estamos dispersos o dispersas? ¿Descansamos peor o nos cuesta dormirnos o nos levantamos cansados ​​o cansadas?

 

 

Si ya nos hemos ido haciendo conscientes de la situación y integrando trucos y buenas prácticas estos días pasados, ¡pues fantástico! Es una buena idea ir revisitando qué es lo que nos está funcionando y que nos deja de funcionar para volver a ponernos a ello. En cambio, si todavía no nos hemos puesto, ¡ánimo y aquí proponemos unos consejos!

Si de verdad nos lo queremos plantear (no que decimos que lo haremos y luego no lo hacemos), haced un poquito de planificación, que nos ayudará! No es necesario que hagamos un horario de todo el día si no es nuestro estilo (a quien le sirva, ¡adelante!) Pero sí que nos marquemos algunos objetivos. Y es importante que estos objetivos sean realistas (cada quién dentro de su forma de ser y de hacer): mejor plantearnos cosas sencillas al principio e ir avanzando, que querer hacerlo todo de golpe y frustrarse porque no se consigue.

Probamos algunas cosas (algunas os servirán a algunas personas y otras a otras, piensa en tu caso):

  • Cuando uses las «pantallas», incorpora pequeñas prácticas saludables: aparta la mirada unos 20 segundos cada 20 minutos a una distancia de unos 6 metros, parpadea menudo, mantén una distancia adecuada entre los ojos y la pantalla e inclina las pantallas ligeramente hacia atrás para evitar sombras y reflejos (además de regular la luz, la intensidad o el contraste de la propia pantalla).
  • Procura no utilizar pantallas (y especialmente el móvil) dos horas antes de ir a dormir (puedes empezar intentando leer un libro o un cómic en papel, en vez de «ver» cosas online).
  • Apaga el teléfono cuando vayas a dormir, y no lo enciendas sólo despertar! Espera un buen rato a haberte duchado, desayunado, hecho ejercicio… o lo que sea que estás haciendo estos días cuando te levantas.
  • Si estás trabajando o haciendo actividades en el ordenador, apaga el resto de pantallas, o déjalas lejos, o consúltalas sólo de vez en cuando (cuando más de vez en cuando mejor).
  • Si eliges una actividad (como hacer unas partidas online con amigas y amigos), céntrate en ella y disfrútala.

 

 

  • Si quieres ver vídeos, o series, u otros audiovisuales, piensa y elige antes que quieres ver o destínate un tiempo limitado (te puedes poner una alarma si no tienes claro que te fijarás en la hora…). También puedes verlos de forma compartida, y así tienes que charlar y negociar.
  • Aprovecha para ver o leer cosas que tenías pendientes y para las que no tenías mucho tiempo antes, en vez de seguir navegando sin rumbo y apuntar más cosas en la lista de pendientes para que crezca y crezca (y realmente se quede allí muerta del asco)…
  • No te sientas culpable por no estar siempre conectado/a y no seguir el ritmo del resto de gente; puedes aprovechar para compartir estos consejos con tu grupo de amistades y avisar que estarás desconectada o desconectado algunos ratos.
  • No te gastes dinero en los juegos o las redes sociales (ni para avanzar en un juego, ni para acceder a contenidos «especiales», ni porque no tienes nada más que hacer…) o no te gastes más de lo que lo hacías antes (o incluso aprovecha para gastar menos!)
  • Dedica unos momentos al día a tiempo sin pantallas (¡quita los datos, apaga, aleja!). Puedes empezar con 1h, o 2h, y seguir desde ahí.

¡Y la lista podría seguir y seguir! Pon a prueba alguno de estos consejos y fíjate en cómo van cambiando algunas cosas poco a poco. Haz tu propia lista, tu propia manera de hacerlo, del modo que mejor te sirva… pero haz cosas para sentirte mejor.

Author: la Clara

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