Confinamiento y e-relaciones (IV)

Para algunos más y para otros menos, las relaciones con otras personas, sobre todo las relaciones cotidianas con amistades y parejas, han cambiado estos días de confinamiento. Quizás no han cambiado en el fondo pero seguro sí en la forma.

Con algunas personas no hemos notado mucha diferencia, porque nos veíamos poco o porque manteníamos una relación a través de las pantallas, con otros hemos podido «trasladar» la relación a las pantallas y de momento nos estamos apañando bastante bien, pero con otros perder la proximidad física o el contacto se está haciendo más difícil. También puede suceder que muchos momentos, con la saturación que significa poco a poco este confinamiento, mantener nuestra vida social se nos pueda hacer más complejo de lo que imaginábamos. O algunas relaciones o prácticas pueden estar trayéndonos algunas complicaciones.

 

 

Para pasar esta temporada lo mejor posible, os proponemos que penséis en algunas cosas:

Anímate a mantener tus relaciones, cuídalas! Si tienes ganas de pasar tiempo a solas o en desconexión es fantástico, también significa cuidarse a uno mismo o misma, pero no dejes tus relaciones por pereza o para ver más capítulos de una serie (que puedes ver en cualquier otro momento) o incluso por vergüenza. Anímate a hacer alguna llamada o videollamada sorpresa a alguien que siempre te hace reír, súmate al «encuentro» colectivo del grupo aunque de entrada te de palo (¿que luego acabas disfrutándolo!), haz las partidas con gente conocida, etc.

Es fantástico que cuidamos nuestras relaciones más habituales o nuestro grupo, pero también puede ser muy potente que nos tomemos un tiempo para conectar con nuestras personas cercanas o amistades que pueden estar pasando un confinamiento especialmente difícil en casa. Quizás porque están a solas, como por ejemplo abuelos o abuelas, estudiantes que comparten piso donde compañeros y compañeras se han marchado a otros lugares a pasar el confinamiento, amistades que tienen padres o madres ingresados ​​o que son trabajadores/as que estas semanas hacen incluso más horas de lo normal (profesiones sanitarias, cuidadoras, en supermercados, de reparto a domicilio…). Quizás porque su relación en casa es o está pasando por un momento difícil, como por ejemplo algún amigo que esté aprovechando el confinamiento para dejar los porros y no lo sepan, o alguna amistad del colectivo LGTBIQ que no tiene el apoyo de la familia, o alguien que está pasando un duelo porque ha perdido a alguien cercano.

 

 

Si estás en una relación en pareja (o alguna relación similar) y no convivís o no lo estais pasando juntos/as, tomároslo con calma. Se pueden marcar ratos para «hablar» o conectarse, pero también estará muy bien que os marquéis ratos para no hacerlo; es importante que la relación no ocupe las 24/7 y que deje espacio para otras cosas y de otras personas, también para que tengáis cosas nuevas que aportaros y compartir. Podéis compartir algunas actividades online al día, hacer planes para más adelante o compartir actividades online también con otras personas. Si tenéis malentendidos o conflictos, podéis valorar cuáles os apetece abordar en el momento y cuáles pueden esperar a encontraros cara a cara; buscad un equilibrio que os permita no estar siempre «gestionando» problemas pero tampoco posponer cosas que no os están haciendo sentir bien.

Y chica, si tu pareja te hace sentir incómoda o culpable a la hora de responder mensajes, colgar fotografías o relacionarte en las redes, tal vez te está presionando y no te habías dado cuenta! A veces, frases sencillas y aparentemente inofensivas pueden ocultar otro interés. ¡Hablad del tema y marca límites!

Y poned especial atención a las señales de alerta en estas relaciones (sean de pareja, de lio, o que aún no tengan nombre…). Si os empiezan a pedir qué hacéis constantemente o con quién habláis u os empiezan a pedir que sólo hagáis caso a esta relación, a hacer reproches constantemente, que no hagáis cosas o que no habléis con otros… es momento de planteárselo y hacer caso a estas «banderas rojas»: no vale la pena, no es amor y lo sabemos. Y esto también nos sirve para las relaciones de pareja si estamos conviviendo.

 

 

Quizá te encuentres en una situación compleja, o se encuentra en ella una amiga tuya, y empiezas a plantearte si esto es violencia machista. Ten presente que los servicios y recursos están funcionando durante el confinamiento, vía teléfono y online: busca en las redes sociales de tu municipio para los recursos locales, o consulta aquí para los recursos generals.

Y quizás también el confinamiento es un momento de relaciones y prácticas nuevas a través de las pantallas, sobre todo en el aspecto sexo-afectivo. Si te animas a nuevas prácticas online (como el sexting o compartir momentos picantes o de intimidad para videollamada u otros canales) pon especial atención: ten claro que el aburrimiento o incluso la sensación de seguridad que tienes estando en casa te pueden llevar a hacer las cosas diferente a como las harías en otro momento. No nos entendamos mal, es un buen momento para experimentar, pero es un mejor momento aún para cuidarnos; hacer las cosas de forma más segura nos garantiza disfrutarlas más plenamente, ya que no hay que rallarse ni preocuparse por posibles malentendidos.

¿Algunas ideas, chicas?

  • Asegúrate de que quién está al otro lado es quien dice ser (y si puede ser, tal y como dice ser), y que te apetece hacer cualquier cosa que se proponga. Si te apetece, ¡adelante! Si no te apetece, no hay prisa. Y si alguien presiona, ¡no es necesario continuar!
  • Cualquier grabación o reenvío tiene que ser consentido!
  • Con tus relaciones (pareja, rollos, amistades…) haced pactos en vuestra manera de comunicaros y estableced límites que os hagan sentir cómodas; con los mensajes, las fotos, el sexting…. podemos acordar borrarlo o guardarlo en privado, y aunque la relación cambie, no se debe romper nunca el pacto.
  • Con el sexting, decide si quieres que en la fotografía se reconozca tu identidad o no, se puede hacer de mil maneras. Escucha tus deseos, marca los ritmos y los tempos. Cuando yo quiero, donde yo quiero, con quien yo quiero y la fotografía que yo quiero.

 

 

Sea como sea, en este momento de pantallas donde todas las relaciones se convierten en e-relaciones, crea momentos de calidad tanto de conexión como de desconexión, experimenta, disfrútalas, cuídalas y haz que se conviertan en una red de apoyo. Y para aquellas relaciones que te son tóxicas o nocivas, plantéate si este momento de desconexión puede ayudar a curarlas y reconducirlas o es mejor que se convierta en una desconexión definitiva.

Author: la Clara

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